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17 de marzo 2008 - 00:00

Apenas nos queda esperar a la Fed

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Posiblemente los números no lo reflejen adecuadamente -aunque hablamos de una chance de 64%- pero el viernes hubo algo más que simples comentarios sobre la posibilidad de que mañana la Reserva Federal disponga un recorte de un punto porcentual en sus tasas de referencia. Es que en una semana en que el Dow retrocedió 1,6%, ganó 3,1% y terminó perdiendo 0,4% (el viernes se derrumbó 1,6% a 11.951,09 puntos), ningún número refleja adecuadamente la realidad. A futuro y por como viene actuando, no debería sorprendernos si Ben Bernake opta por implementar medidas adicionales (más "significativas") a fin de aliviar la situación crediticia del sistema financiero. Hasta ahora es claro que mucho no han logrado; de hecho, para más de un inversor Bear Stearns "ya fue" y está pensando quién sigue en la lista.

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Si bien el Citgroup ha perdido 1/3 de su valor en lo que va de 2008 (la mayor baja del Dow) y resulta cuanto menos sospechoso, los esfuerzos de sus directivos para demostrar que no serán ellos y ese dedo acusador que es el mercado de opciones apunta a Lehman Brothers. Lo concreto es que el plan del martes pasado y que disparó la mayor suba en el mercado accionario desde 2003 fue rápidamente abortado por la realidad. No por nada en la última jornada vimos cómo los inversores se desprendían de las acciones para pasarse a renta fija, en un clásico "vuelo a la seguridad".

El problema es que mientras tanto los que tenían bonos se desprendían de sus tenencias más largas para colocarse en las de corto plazo, aun a riesgo de perder dinero (la tasa a dos años bajó a 1,47 por ciento, frente a una expectativa inflacionaria de 2%-4%). Extendernos hablando de la baja del dólar y la consiguiente suba de los commodities (a niveles récord), en el fondo no es más que repetir lo que venimos sugiriendo: los reguladores y los gobiernos -más allá de algunas euforias pasajeras- siguen sin encontrar una salida a la crisis que ellos mismos crearon. Si no lo consiguen pronto, las propias fuerzas del mercado corregirán las cosas. Pero para muchos, éste será el camino más doloroso.

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