Aprobó Fondo Monetario una histórica reforma
Sin apoyo latinoamericano, Rodrigo de Rato consiguió ayer imponer una polémica reforma, que da más derecho a voto en el FMI a algunos países emergentes. No sorprende que los beneficiados sean China, Corea, Turquía y México. La Argentina se opuso porque perdió poder, lo que tampoco llama la atención. Para conseguir más participación, como pide Felisa Miceli, el país debería realizar un importante desembolso para aumentar su cuota. Todo un contrasentido, cuando hace nueve meses se canceló la deuda de u$s 9.500 millones con el fin declarado de librarse del organismo.
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de pies y manos, en señal de protesta.
El objetivo de la reforma es reconocer el aumento del peso de las economías emergentes en la economía mundial con un incremento de su representación en el Fondo, según explicará Rato hoy a sus miembros en la Asamblea Anual, de acuerdo con fragmentos del discurso ya distribuidos por la institución.
El reparto del poder en el FMI se ha quedado congelado en el pasado y mantiene anomalías.Por ejemplo, que Bélgicatenga más voto que la India, a pesar de su PBI, y que Holanda cuente más que Brasil y Sudáfrica juntos, pese a que su economía también es sustancialmente menor.
La India y Brasil son algunos de los países que se han opuesto al proyecto, pues consideran que los términos de la reforma los perjudican. Además, han votado en contra Egipto y Venezuela, según han dicho sus representantes públicamente. La Argentina también se manifestó en la misma dirección.
La resolución significó hoy una subida inmediata, pero pequeña del voto de México, Corea del Sur, China y Turquía, que son los países más infrarrepresentados en relación con el peso de sus economías en el mundo, y que se ha compensado con una pequeña caída del voto del resto de los miembros. La posición de los países subdesarrollados era que los Estados Unidos y Alemania fueran los que sacrificaron una pequeña porción de su poder de voto en vez de obligar a hacerlo a todos los demás. Pero este pedido no tuvo eco.
La segunda fase prevé la revisión de la compleja fórmula que reparte el voto, en un plazo máximo de un año. La ecuación se usará para hacer un nuevo reajuste para una lista mayor de naciones, en la que se prevé que estén de nuevo esos cuatro países y otros como Irlanda y España.



