El Ministerio de Economía aprobó ayer la compra de la cementera Loma Negra por la brasileña Camargo Correa, que pagó u$s 1.025 millones por la empresa que era de Amalia Lacroze de Fortabat.
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Entre los activos adquiridos por los brasileños está también el ferrocarril de carga de la línea Roca y la producción y comercialización del hormigón. La Secretaría de Coordinación Técnica, que dirige Leonardo Madcur, fundamenta la aprobación en que no existen «relaciones verticales ni horizontales entre la empresa compradora y la comprada», lo que resulta suficiente para dar luz verde a la operación.
Con esta compra, Camargo Correa contará con activos que la convierten en uno de los principales grupos cementeros de la región, con presencia en la Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay. Sus catorce plantas producirán unos seis millones de toneladas anuales. La constructora brasileña le anunció hace dos semanas a Néstor Kirchner su intención de invertir u$s 100 millones en los próximos tres años, en producción y transporte para la cementera local. Además manifestó su interés en la construcción de la represa de Garabí, sobre el río Uruguay.
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