En Wall Street comienza a haber un cambio en el consenso entre los analistas sobre lo que hará la Fed con la tasa. Incluso los futuros de tasas negociados en la Bolsa de Chicago, por primera vez desde agosto de 2007 muestran que algunos operadores esperan que se mantengan en 2,25%.
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Los últimos datos conocidos sobre la principal economía del mundo hicieron que se asigne una probabilidad de 98% a que la tasa baje 25 puntos básicos, a 2%. Hace un mes, 88% esperaba que bajara en 50 puntos básicos, a 1,75%.
Entre estos datos se encuentra la alta inflación registrada en marzo en los Estados Unidos (la que excluye las variaciones en los precios de los alimentos y la energía debido a su volatilidad), que subió 0,2%. Además, existen críticas sobre la baja de tasas de la Fed, dado que no redujo el costo bancario. Lo que sí provocó fue una mayor depreciación del dólar, lo que, a su vez, impulsó los precios de los commodities.
Esto demuestra que la estrategia de reducir el costo del dinero no está teniendo los efectos deseados por la entidad presidida por Ben Bernanke. A pesar de que desde setiembre de 2007, la Fed redujo en 3 puntos la tasa de referencia -de 5,25% a 2,25%-, aún no se apreció un repunte en la actividad económica. Es por esto que los analistas esperan con impaciencia la próxima reunión de la Fed (se llevará a cabo el 30 de abril) tanto por lo que sucederá con la tasa de interés como por las minutas que se den a conocer.
Algunos señalan que Ben Bernanke querrá ver qué resultados arroja el paquete fiscal con los «tax-rebate» ( devolución de impuestos) que las personas recibirán en mayo. En esta línea se ubica Walter Morales, economista de Wall Street, quien señala que «a estas tasas tendría que haber un impulso en el consumo norteamericano, algo que no está sucediendo».
Sin embargo, no todos son fracasos para la política implementada por la Reserva Federal. La baja en las tasas provocó un depreciación de 13,4% del dólar desde el primer cuatrimestre de 2007. Esto incrementó las ganancias expresadas en la moneda norteamericana por multinacionales de EE.UU. en el extranjero.
El 50% de las ganancias del Standard & Poor's 500 se genera fuera de EE.UU. Este «dólar barato» alivia la recesión en el mercado empresario norteamericano y por ende moderará en varias industrias los posibles despidos. A su vez, podría favorecer la entrada de capitales especulativos para comprar propiedades ayudando a amortiguar la caída en precios de propiedades.
Según una fuente, «este efecto del dólar barato en las ganancias más el hecho de que en la plaza ya tienen descontados los problemas en las entidades financieras, les dan un nuevo impulso a los mercados».
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