15 de agosto 2002 - 00:00

Apura Buenos Aires reforma tributaria

Buenos Aires - El «relanzamiento» del gobierno diseñado por Felipe Solá, que se basa en el reordenamiento ministerial, tendrá un costado de gestión que, entre otros puntos, incluirá una profunda reforma tributaria.

Solá pidió al ministro de Economía Gerardo Otero y al secretario de Reforma del Estado, Florencio Randazzo, que apuren la ley que convierte en una oficina similar a la AFIP nacional, la Dirección de Rentas bonaerense.

El gobernador comentó su propuesta a la enviada del Banco Mundial, Caroline Brookins, y de allí podría llegar algún tipo de asistencia.

Interesa por caso, la idea de que el jefe del organismo tenga que ser nombrado por el Senado -como ocurre con el Fiscal de Estado- para darle continuidad política y operativa a la cuestión tributaria.

Ese plan nació meses atrás, impulsado por los senadores del PJ Carlos Díaz y Carlos Mosse, Solá lo avaló y Otero, junto al subsecretario de Ingresos Públicos, Santiago Montoya, «corrigieron» el texto.

Con la llegada de Randazzo para diagramar la reforma integral, el plan se agregó al paquete que prevé cambios en el régimen laboral, el reordenamiento de los empleados y la creación de un «gobierno electrónico», entre otros puntos.

Pero con el tema Rentas, la cuestión es distinta: además del
riesgo real que acarrea un cambio en el estructura tributaria, también es necesaria la aprobación parlamentaria con dos tercios de los votos que el PJ no tiene.

Por eso,
Solá armó una carnada para los radicales: luego del éxito del ensayo en el cobro de impuestos provinciales en mora vía municipios, el gobernador prepara la descentralización total de Automotor e Inmobiliario.

Hasta más de 100 comunas adhirieron al régimen que les permite quedarse con 50% de lo que cobran. A futuro, cobrarán no sólo las deudas sino también los impuestos al día, pero con menor
porcentaje .

Como eso beneficiará a los intendentes, en el gobierno especulan que lograrán casi sin condicionamientos, el respaldo de los diputados de la UCR.

En paralelo, habrá otro cambio: se aplicará un régimen para que los empleados puedan inscribirse a un «débito automático» de su sueldo para pagar impuestos Automotor e Inmobiliario.
El sistema será opcional, no compulsivo.

En La Plata calculan que los 450 mil empleados tributan entre $ 120 y $ 150 millones al año. Si hay un buen porcentaje de adhesión, la provincia podrá mejorar -sino al menos apurar- el cobro de algunos tributos.

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