La crisis energética entra en una semana de definiciones. El gobierno suspendió la salida de servicio de la central nuclear de Embalse que debía entrar en mantenimiento y hubiera afectado aún más la provisión. En estos siete días, debe acordar con petroleras y generadoras eléctricas. Con las primeras, falta autorizar el aumento anunciado en febrero y todavía no aplicado, y definir cómo se repartirá el gas en el invierno que, se sabe, no alcanzará. Con las generadoras, se debería definir si van a tener gas o fueloil y a qué precio. Por ahora, los cortes de luz a empresas y exportación a Uruguay se deben a que las productoras térmicas no quieren generar con insumos más caros -en un momento en que escasea la energía hidroeléctrica por sequía- si no les dan más subsidios o subas de tarifas. Igualmente, se calcula que el panorama será crítico en los dos servicios a partir de mayo.
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