Menos de cuatro años después de declarar el default de la deuda, la Argentina recibió ayer una señal positiva del mercado internacional, al quedar el nivel de riesgo-país por debajo del de Brasil. El de la Argentina registró ayer una caída de 6 puntos para ubicarse en 343 puntos, una cifra similar a la que tiene actualmente el país vecino. La de Brasil cerró en las 344 unidades.
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Sin embargo, la comparación resulta engañosa debido a la incorporación del cupón atado al PBI en la nueva deuda argentina reestructurada. Los analistas advierten que cuando se pague ese cupón, el riesgo subirá por encima del brasileño.
La medida de riesgo del banco JP Morgan (calculada por el índice EMBI+) apunta hacia un diferencial de unos 340 puntos básicos, con ambos países alternándose en la mejor posición o la menor.
La cifra significa que los títulos de la Argentina y Brasil, según la cartera de referencia de JP Morgan, dan un retorno a los inversores de cerca de 3,4% anual sobre la tasa de referencia, los títulos del Tesoro de Estados Unidos.
Para los operadores, esa situación es difícil de explicar, dado el reciente historial de «mal pagador» de la Argentina. «La lectura es esa, que es bueno el default», comentó el gerente de Mercados Emergentes de la corredora Carban-Intercapital, Leandro Britto, quien buscaba una noticia que explique el comportamiento positivo de los títulos argentinos. «No hay una explicación para que la Argentina se iguale a Brasil», dijo, prefiriendo atribuir la equiparación de los riesgos de crédito de ambos países a la euforia del mercado, en los inversores ávidos de títulos con tasas de interés más altas. Para el economista de JP Morgan en Brasil, Fábio Akira, el hecho de que el riesgo quede por debajo del brasileño no significa que la Argentina, si fuera a captar recursos en el exterior, consiga condiciones más ventajosas. «De hecho (el EMBI+) es una referencia. Sólo que uno de los motivos para que el diferencial esté tan bajo es la perspectiva de que el gobierno no van a captar nada en los próximos años, porque no lo precisan», dijo.
El indicador de JP Morgan, agregó, debe verse sólo como una medida del desempeño de los papeles que ya están en el mercado, lo que beneficia a la Argentina, tras la reestructuración de deuda que hizo en el primer semestre. «Lo que tomamos es una muestra de los papeles que están en el mercado secundario y que miden la incertidumbre en relación con el pago de esos bonos. En el caso de la Argentina, apenas entran los papeles que quedaron luego de la reestructuración, y la probabilidad de un default en esos papeles es muy baja», explicó.
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