Sorprendió ayer al gobierno la mayor dureza de Alemania respecto del tema deuda. Fue en un encuentro entre Néstor Kirchner y Hans Eichel, ministro de Finanzas, y luego en un almuerzo con empresarios alemanes. Anticipó que en la próxima reunión de directorio del FMI, Alemania va a seguir votando a favor de la Argentina (a diferencia de Italia, Gran Bretaña y Japón). Pero destacó que se debe mejorar «sí o sí» la propuesta a acreedores. Recordó, amablemente, que «en algún momento el país va a necesitar crédito del exterior», y alertó al gobierno que no se puede estar eternamente en default. Y fue más directo: «No se olviden de que tienen muchos bienes en el exterior». Una alta dosis de razón por el mal manejo de Lavagna del default.
Hans Eichel, ministro de Finanzas de Alemania, se reunió ayer con Néstor Kirchner y planteó una posición más dura de su gobierno respecto de cómo la Argentina está llevando la negociación con los acreedores.
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Kirchner recibió, además, la queja sobre lo difícil que es sostener la posición intransigente de la Argentina ante los acreedores, fundamentalmente cuando el propio gobierno local distribuye permanentemente los datos sobre el crecimiento de la economía local.
Finalmente, el secretario de Finanzas alemán llegó hasta el hotel Four Seasons, donde repitió con precisión teutona los mismos conceptos que antes había descrito en la Casa Rosada y el Banco Central.
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