El incremento del precio del gas que se vende a Chile se instrumentará a través de retenciones a las exportaciones, para que la suba del valor del fluído que viene de Bolivia no afecte a los consumidores locales, a partir de una formula de cálculo que será consensuada con el gobierno trasandino.
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"Nos presentaron un abanico de mecanismos y fórmulas de cálculo y reiteraron su voluntad de analizar y evaluar el que tuviera el menor impacto posible en Chile", dijo la ministra chilena de Energía y Minas, Karen Poniachik, durante una conferencia de prensa ofrecida en la sede de la Embajada en Buenos Aires.
La ministro recibió la propuesta argentina -que no detalló- en reuniones sucesivas que mantuvo en horas de la mañana con el secretario de Energía, Daniel Cameron, y el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, con quienes volverá a reunirse la semana próxima.
Fuentes gubernamentales señalaron que el encuentro entre De Vido y Poniachik fue de "carácter informativo" y que se le brindaron precisiones sobre el acuerdo firmado por Argentina con Bolivia la semana pasada, en el que se acordó un precio de 5 dólares por millón de BTU para el gas a partir del 15 de julio próximo, en lugar de los 3,5 dólares que se pagarán hasta esa fecha.
La fuente remarcó la decisión del Gobierno argentino de que la suba en el precio del gas boliviano "no se trasladará a las tarifas locales".
La diferencia para saldar el incremento del precio del gas boliviano saldrá de la aplicación de retenciones a las exportaciones del combustible a Brasil, Uruguay y Chile.
La posibilidad de que Argentina disponga medidas de carácter fiscal para cubrir la diferencia no fue bien recibida del lado trasandino.
Poniachik cuestionó ese propósito en la conferencia de prensa que dio ayer junto con el vicecanciller Alberto van Klaveren, quien también participó en las reuniones, y el embajador chileno, Luis Maira.
"En forma muy clara y muy franca, expresamos nuestra preocupación por la intención, que ya nos habían adelantado, de compensar su mayor costo del gas a través de retenciones a las exportaciones de gas a Brasil, Uruguay y Chile", dijo la ministra.
La funcionaria opinó que esa idea "es un camino de acción complejo y no necesariamente el más apropiado". Van Klaveren, por su parte, admitió que la pretensión argentina de aumentar el precio del gas "responde a una tendencia internacional: muchos países están renegociando sus acuerdos en materia energética".
"Chile es un país muy abierto a la economía global y eso nos exige una comprensión de las tendencias que están presentes en la economía global y que se proyectan a nuestras relaciones a nivel regional y bilateral", respondió Van Klaveren a los periodistas chilenos, que pedían precisiones sobre el impacto que tendrá el ajuste en el mercado trasandino.
No obstante, el vicecanciller recordó que la Argentina y Chile han constituido en los últimos dos años "una relación muy sólida que ambos identificamos como una alianza estratégica".
Los problemas con Chile por el gas comenzaron hace tres años cuando Argentina decidió privilegiar, como estipula la ley, el suministro al mercado local y ordenó a las petroleras recortar sus envíos a la nación vecina.
Michelle Bachelet, en un contacto con la prensa luego de asumir la presidencia de Chile en marzo pasado, dijo que "no hay que gasificar la relación con Argentina", al resaltar la importancia estratégica del vínculo entre ambos países.
Empresas privadas argentinas firmaron en la década pasada contratos de venta de gas a firmas chilenas por volúmenes que después no pudieron satisfacer porque las leyes argentinas sólo les permiten exportar después de cubrir la demanda interna.
Esos incumplimientos ocasionaron problemas en la economía chilena que recibió importantes inversiones contando con el gas argentino, lo que en su momento obligó a una urgente negociación entre los dos gobiernos para encontrar una salida.
La importancia de las negociaciones por el precio del gas del lado chileno, según los analistas, radica en que la industria de ese país es "gas-dependiente" y el ajuste de valores repercute sobre su economía.
"Nosotros apelamos al espíritu de esa alianza estratégica para encontrar ahora la mejor opción posible, el mejor arreglo y el menor costo también para nuestro país", dijo Van Klaveren.
Poniachik, por su parte, sostuvo que el ministro De Vido "garantizó una vez más que contaremos con el suministro de gas residencial y comercial y que, dentro de sus posibilidades, se enviará un mayor volumen de gas a Chile" para uso industrial y de generación de electricidad.
La funcionaria informó que las propuestas argentinas serán analizadas desde el lunes en Santiago, en la Comisión Nacional de Energía de Chile, junto con los importadores y distribuidores, "para evaluar cada fórmula según los diversos tipos de contratos que ellos tienen".
Informó que inmediatamente después, "martes o miércoles, en Buenos Aires o en Santiago", tendrá un nuevo contacto para comunicarle a De Vido la postura chilena.
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