13 de enero 2005 - 00:00

Argucia de Lavagna: si 50% acepta, oferta es un éxito

Comenzó la serie de presentaciones que hará el equipo económico para promocionar la oferta a los bonistas. Hoy la ronda seguirá en Miami, pero ayer se la presentó en el Ministerio de Economía. La gran incógnita pasa por el porcentaje de aceptación que tendrá el canje, y Roberto Lavagna por primera vez se refirió al tema y señaló que se conforma con 50%. En realidad, elige ese bajo porcentaje para quedarse con un buen margen para mostrar un número mayor al cerrarse el proceso. De hecho, sólo con la adhesión de los bonistas argentinos (incluyendo a AFJP, bancos, compañías de seguros e inversores locales con cuentas en el exterior), se podría acercar a 40%. Más allá del optimismo existente, se puede afirmar que los grandes inversores del exterior esperarán hasta el mismo 25 de febrero, fecha de cierre de la operación, para aceptar. Un dato importante surge de una afirmación del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, ayer. "Se decidirá sobre la marcha si daremos a conocer resultados parciales con el grado de aceptación", afirmó. Esto permite anticipar que si para el 4 de febrero (cuando culmina la primera fase del canje de bonos y vence el premio para quedarse con bonos Par) no hay declaraciones oficiales con el porcentaje de adhesión, el proceso no está marchando bien. Mañana se comenzarán a recibir las aceptaciones formalmente. La suerte sigue jugando a favor, y ayer el dato que ayudó fue la decisión de Moody's, agencia calificadora de riesgo, de mejorar las perspectivas de Brasil, lo que consolida el clima positivo en lo financiero.

Roberto Lavagna ayer al presentar la oferta junto a Guillermo Nielsen y Leonardo Madcur.
Roberto Lavagna ayer al presentar la oferta junto a Guillermo Nielsen y Leonardo Madcur.
«Si el nivel de aceptación de la oferta llega a 50%, el país puede considerar que ha terminado la penosa etapa del default.» Esta fue la definición más importante del ministro de Economía, Roberto Lavagna, al presentar en el road show local las características principales de la reestructuración de la deuda.

El razonamiento de Lavagna para defender esta postura fue el siguiente: actualmente, hay 43,4% de la deuda total de la Argentina que se paga normalmente, incluyendo organismos multilaterales y títulos emitidos a partir de 2002 (como los BODEN). A este monto se deberán incorporar los nuevos bonos que sean renegociados. «Si por lo menos la mitad acepta, tendremos más de dos tercios de nuestra deuda total normalizada (en el lenguaje de Lavagna: que se está pagando). Se puede considerar así que el default no terminado», explicó.

Si la mitad de los bonistas rechazara la oferta, todavía quedarían títulos por unos u$s 50.000 millones en situación irregular.

El ministro leyó su exposición ante banqueros y empresarios convocados en el 5º piso del Ministerio de Economía, luego de la explicación del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, su segundo Sebastián Palla y el secretario de Coordinación Económica, Leonardo Madcur, del proceso de canje.

En el powerpoint que mostró Palla, se volvieron a detallar las características de los títulos por emitir y el cronograma del canje, que arranca mañana y se extiende hasta el 25 de febrero. Nielsen realizó la introducción y luego les envió un mensaje a quienes piensan no entrar en el canje: «No habrá una mejora de la propuesta y no habrá un nuevo canje de deuda», insistió.

• Puntos principales

Estos fueron los principales aspectos de la exposición de Lavagna, en la que amenazó con demandar a quienes no acepten la reestructuración (ver nota aparte), adelantó que se volverá a negociar con el FMI, aunque bajo ciertas condiciones y criticó que se haya festejado el default a fin de 2001:

• Podríamos haber buscado una aceptabilidad rápida de los mercados. Pero ignorar nuestra verdadera capacidad de pago hubiera sido efímero y hubiera llevado a una nueva reestructuración.

La renegociación que encaró la Argentina no sienta precedentes para otros países ni para nosotros mismos. A nadie se le puede ocurrir que el default es un ejemplo. Se trata de una situación excepcional, que requirió políticas excepcionales.

• Que nadie esgrima la falsa idea de un premio para el país. Al revés, el costo que hemos pagado y del cual estamos recuperándonos ha sido enorme y no ciertamente recomendable para nadie.

La Argentina está en condiciones de pagar más a los acreedores, si el crecimiento se estabiliza y supera los niveles promedio de los últimos treinta años. Por eso, incluimos la unidad ligada al crecimiento en todos los bonos. La lógica de ligar capacidad de pago con crecimiento es tan fuerte, tan indiscutible, que en el ámbito político internacional ha comenzado a ser aceptada y receptada en diversas reuniones internacionales.

• Pero ésta es la mejor oferta posible; llegamos al límite de nuestra capacidad de pago. Nos hubiera gustado darles un tratamiento preferencial a minoristas y a compradores originales. Pero las reglas internacionales de tratamiento igualitario no lo permitieron.

• Somos el único gran deudor que realizó cancelaciones netas con el FMI: u$s 9.000 millones entre capital e intereses desde 2002.

• Vamos a buscar con el Fondo Monetario la consolidación de una relación madura y seria, donde se respete la libertad para fijar políticas económicas.

• Queremos que el FMI entienda que la calidad de las políticas no depende de cumplir con condicionalidades y acciones previas, sino de asegurar la simultaneidad de crecimiento y reformas.

• Como en todo proceso de reestructuración habrá quienes opten por otras vías, quizá la judicial. Ante esa alternativa, el país habrá de llevar adelante una política que no será sólo de defensa pasiva.
Si es necesario y dentro de las reglas de juego internacional, no descartamos usar la vía judicial como demandantes, en defensa de los intereses nacionales.

Mientras la situación del país se deterioraba y la deuda crecía, el prestigio de la Argentina era muy alto. Eramos una suerte de cajita feliz de nuevos negocios. Paradójicamente, ahora que el país crece, hay quienes se ofuscan y utilizan distintos métodos de presión.

El default nunca mereció ser festejado. El grado de unidad que demostremos en la Argentina alrededor del tema de la deuda no sólo nos fortalece como país, sino que debe ser tomado por los acreedores como garantía de sustentabilidad.

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