Rojo insistió en que propondrá una rebaja en la presión sobre los costos laborales, a partir de la eliminación de aportes patronales con la condición de que ese dinero vaya a los salarios y que las renegociaciones de las tarifas de los servicios públicos se harán paralelamente a la implementación de esta medida. Pablo Challú intentó defender con poco éxito -su tarea no era fácil-la coherencia de las medidas que impulsaría Rodríguez Saá: «Destinaremos no más de 3.000 millones de dólares anuales para pagar la deuda externa». Y agregó un clásico del discurso populista:
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