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El funcionario dijo "comprender" la protesta de las asociaciones que nuclean a productores agrícolas ante este ajuste impositivo, que aún debe ser tratado por la Legislatura provincial.
Pero aclaró que "el campo le pague a la provincia solo 10 pesos promedio por hectárea y por año, como sucede hasta ahora, nos parece muy bajo".
"Por eso, pretendemos subir a 18 pesos anuales esa imposición. Entendemos que no es una cifra excesiva y no contribuye a dañar la actividad", enfatizó Otero, en declaraciones radiales.
Hoy, la provincia de Buenos Aires recauda cerca de 260 millones de pesos anuales con el inmobiliario rural, y con el proyecto que el Ejecutivo elevó al Legislativo, espera que esa cifra trepe a 575 millones de pesos en 2006.
El ministro precisó que el aumento "es solo para algunas zonas de la provincia, básicamente las más caras, es decir, en las que más evolucionó la actividad en los últimos años, como el noroeste y el sudeste".
En ese sentido, puntualizó que los campos ubicados en el centro provincial sufrirán un ajuste del 60 por ciento; los de la cuenca baja del río Salado un 40 y los del sudoeste "nada, porque están sufriendo sequía".
Según Otero, el inmobiliario rural "representa una porción muy menor del total de impuestos que paga el campo: alrededor del 3 por ciento", y explicó que el tributo que más peso tiene entre los productores bonaerenses son las retenciones a las exportaciones.
Por otra parte, el funcionario destacó que "desde hace tres años venimos haciendo un esfuerzo muy grande por recaudar. Estamos llegando al núcleo más duro de contribuyentes. Este año hemos realizado casi 114 mil juicios".
"Vemos que el 80 por ciento de los contribuyentes que reciben una demanda, rápidamente recurren a Rentas para regularizar su situación, lo cual demuestra que tienen capacidad de pago", añadió.