Desde el próximo sábado 15, entrará en vigencia el nuevo precio del gas que nuestro país compra a Bolivia con un aumento que promedia 40%. El mismo día, según fuentes oficiales locales, se encarecería hasta 35% el fluido que Chile adquiere a la Argentina, mientras las compras que realizan Uruguay y Brasil tendrían una suba promedio de 10%. La diferencia en los porcentajes se debe a que el gobierno de Néstor Kirchner prorrateará entre los países compradores en relación con el volumen que adquieren, el impacto del aumento del gas boliviano que pasará de un promedio de 3,60 dólares a 5 dólares el millón de BTU (unidad térmica británica).
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Actualmente, Chile tiene contratado un suministro de 27,9 millones de metros cúbicos diarios; Brasil, 2,9 millones y Uruguay, 140.000 metros cúbicos.
En términos absolutos, considerando que la Argentina importa de Bolivia un cupo de hasta 7,7 millones de metros cúbicos, la suma a prorratear ronda 300.000 dólares diarios, o unos 108 millones de dólares anuales.
No obstante, la Argentina sólo usa el cupo acordado con Bolivia en los meses más fríos de otoño e invierno, mientras el resto del año consume entre 4 y 5 millones de ese gas, con lo cual la suma a repartir disminuye.
A su vez, las ventas a Chile promedian por año unos 18 millones de metros cúbicos,pero en invierno, pueden disminuir a un volumen de 12 a 15 millones. Esto significa que, simplificando, la fórmula a adoptar podría repartir en el curso del año el mayor costo de comprar gas a Bolivia.
Vínculo
Los contratos de exportación firmados entre 1995 y 1996 con los países vecinos fijaron un precio del gas vinculado con el vigente en el mercado interno, con el criterio de que terminaría habiendo un «precio regional».
La salida de la convertibilidad y la pesificación y congelamiento del gas en el mercado interno complicaron esa perspectiva. La consecuencia fue que el precio del gas exportado se mantuvo congelado hasta mayo de 2004, y ahora exhibe un fuerte retraso con respecto al valor del combustible líquido sustituto, debido a la suba del petróleo en el mercado internacional.
Con Chile, que hoy es por volumen el comprador casi exclusivo ya que Brasil no está importando, rigen diferentes contratos, de acuerdo con la fecha en que se firmaron. Segúnlas petroleras, el precio ronda entre 1,40 y 2 dólares por millón de BTU. A este valor hay que agregarle 20% de retención a las exportaciones fijada por el gobierno en 2004, aunque algunos de los compradores chilenos se niegan a pagar ese tributo porque, arguyen, no estaba previsto en los contratos.
Ahora se entiende que la gestión oficial tiende a que las empresas trasandinas acepten la retención de 20% más el adicional que surgirá de prorratear unos 300.000 dólares por día, de donde surgiría el aumento estimado por el gobierno argentino de 35%.
Las tratativas con Chile comenzaron el viernes en Buenos Aires con una reunión entre el ministro de Planificación, Julio De Vido, y la ministra de Energía del país trasandino, Karen Poniachik.
El subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto van Klaveren, que también participó de las deliberaciones, expresó que las autoridades argentinas aseguraron que el abastecimiento «se mantendrá en los niveles en que está actualmente», que «la situación no va a empeorar» y que « dentro de un plazo prudente se puede producir una cierta descompresión». Con respecto al aumento en los precios del gas, Van Klaveren admitió que es una tendencia regional. «Aquí no podemos ignorar una realidad regional, pero la idea es que suban de manera moderada y estamos barajando distintas fórmulas en ese sentido», manifestó.
La delegación enviada por Michelle Bachelet volverá a encontrarse con De Vido y con el secretario de Energía, Daniel Cameron, el miércoles, luego de discutir las propuestas argentinas con los importadores y distribuidores chilenos entre hoy y mañana.
De todas formas, Poniachik opinó que la idea de aplicar retenciones a la exportación de gas «es un camino de acción complejo y no necesariamente el más apropiado».
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