María Altmann junto a uno de los
cinco cuadros de Klimt valuados
en u$s 135 millones que acaba de
recuperar.
Viena (EFE) - Cinco cuadros de Gustav Klimt (1862-1918) expoliados por los nazis y expuestos en la galería estatal Belvedere de Viena deben devolverse a los herederos de los propietarios originales, según el dictamen de una corte de arbitraje hecho público ayer. La pugna legal ha durado desde 1999 y enfrentado al Estado austríaco con un grupo de herederos encabezados por la nonagenaria Maria Altmann, vienesa de nacimiento y hoy residente en Los Angeles, que heredó las pinturas antes de ser confiscadas en 1938 tras la anexión de Austria por la Alemania nazi.
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El dictamen será presentado oficialmente hoy. Las demandas de Altmann se pudieron presentar gracias a una ley aprobada en 1998 que pidió a los museos austríacos que revisaran sus catálogos para determinar si alguna obra procedía de usurpaciones practicadas por los nazis.
Los cuadros en cuestión son los retratos femeninos «Adele Bloch-Bauer I» y «II», así como «Casas en Unterach, a orillas del lago Attersee», «Manzano I» y «Hayedo». Según el peritaje de tasadores de arte, las pinturas tienen un valor aproximado de 135 millones de dólares.
La demanda inicial fue presentada por Altmann, sobrina de Ferdinand Bloch-Bauer, rico coleccionista judío de arte cuya esposa Adele, que aparece en dos retratos, le pidió que tras su muerte las obras se donaran a la galería estatal Belvedere. Sin embargo, Bloch-Bauer decidió legar los cuadros a sus sobrinos, entre ellos Altmann, pero todos sus bienes fueron confiscados por los nazis. Maria Altmann huyó durante la Segunda Guerra Mundial a EE.UU., país en el que vive como ciudadana estadounidense y donde decidió proseguir con su apelación ante un tribunal en 2002. Finalmente, las dos partes en litigio, Altmann y la República austríaca, acordaron en 2005 acudir a un arbitraje cuyo dictamen fuese vinculante.