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22 de febrero 2007 - 00:00

Automotrices, otra vez en la mira de Moreno

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La señal de alarma recibieron las automotrices en los últimos días por una llamada conocida y preocupante. El secretario de comercio Interior, Guillermo Moreno, se comunicó con algunas empresas del sector para pedirles las listas de precios de diciembre, enero y febrero.

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El dato no es menor: la última vez que sucedió este reclamo fue a mediados del año pasado y derivó en un virtual congelamiento de los valores de los 0 km hasta fin de 2006.

El temor es que la historia se repita y la «primavera» que viven las terminales por estos días rápidamente se termine. Es que a fines del año pasado lograron destrabar el corsé antiinflacionario oficial con la venia del funcionario para ajustar los precios durante 2007 con la condición de que esos aumentos no superaran la inflación. De hecho, algunas terminales retocaron sus listas.

Este nuevo pedido abre ahora un panorama de incertidumbre con la preocupación de que por el incremento del costo de vida el gobierno vuelva a pedir la «tolerancia cero» para la suba de precios.

La situación es compleja ya que desde las empresas aseguran que la suba de costos hace insostenible mantener la rentabilidad si no hay margen para retocar las listas.

  • Proveedores

    «Pensar que los precios deben mantenerse sin subas es ilusorio si se quiere que la industria siga trabajando. A nosotros nos vienen los proveedores de plástico, chapa o de cualquier otro rubro y nos dicen el aumento es tanto y ahí no hay control. Pero como tenemos que seguir fabricando, lo pagamos. Después no nos pueden pedir que no pensemos en aumentos del producto terminado», señaló a este diario el directivo de una automotriz.

    Obviamente, no dejan de remarcar el «affaire INDEC». Si la consigna es mantener los precios por debajo de la inflación y este índice es cuestionado, la pérdida para la automotriz es mayor.

    Desde el gobierno, se argumenta que con el boom de ventas que se vive actualmente las terminales pueden hacer un esfuerzo para no recalentar la economía. Además, se hace hincapié en que la mayor parte de la producción se exporta y eso significa ganancias en dólares que pueden compensar una pérdida de la rentabilidad interna.

  • Salarios

    Para completar este complejo tablero de costos versus rentabilidad, la discusión salarial con los gremios del sector es otro dolor de cabeza. El SMATA comenzó reclamando un incremento de 30% a las terminales que están negociando en este momento ( Renault, Iveco y Scania, mientras que las otras compañías tienen convenios aún vigentes), pero el acuerdo para todo 2007 y parte de 2008 se podríaalcanzar en una suba de aproximadamente 20%.

    Aunque dentro de la interna gremial hay diferencias entre las distintas filiales, especialmente la seccional Córdoba y la de Buenos Aires. Sin embargo, la idea del titular del SMATA a nivel nacional, José

    Rodríguez, es la de cerrar aumentos diferenciados en cuanto a porcentajes para que el salario básico en todas las terminales llegue a $ 2.500. Actualmente, en cada empresa hay un mínimo diferente que oscila entre $ 2.000 y $ 2.080.

    Con este tema sin definición, caer en un nuevo control de precios hace temblar a las terminales locales que deberán justificar a sus casas matrices los pedidos de nuevas inversiones en un país que vuelve a cambiarle las reglas de juego.
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