El comercio de autos dentro del Mercosur se liberará sólo cuando se logre resolver las asimetrías entre las filiales argentinas y brasileñas, ratificaron ayer fuentes de la Secretaría de Industria, luego de haber conformado ayer un foro con los empresarios locales para monitorear la liberalización gradual del intercambio.
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«El foro es para trabajar oficialmente y de manera combinada con los privados. La intención es aglutinar la problemática para resolverla. Nosotros abrimos el paraguas por si no llegamos a 2006 sin asimetrías, pero eso no quiere decir que no queramos», dijeron ayer fuentes de Industria. El gobierno oficializó la Política Automotriz Común (PAC) firmada en 2002, a través del Decreto 939 publicado ayer en el Boletín Oficial.
El secretario de Industria, Alberto Dumont, destacó ayer, por su parte, que el sector auto-motor es la «locomotora del crecimiento industrial», durante un encuentro organizado por el Instituto Pymes de la Asociación de Bancos Públicos y Privados (Abappra).
• Anticipo
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, había adelantado el martes a Brasil la decisión de incluir en la legislación local el acuerdo alcanzado en 2002, en un nuevo espacio de diálogo entre los dos países para zanjar sus asimetrías comerciales. El decreto también configura un mensaje de conciliación antes de la visita a Buenos Aires del canciller brasileño, Celso Amorim, que llegará el 8 de agosto para tratar los distintos conflictos comerciales de la agenda bilateral. Pero aunque hablan de «sentar las bases para el libre comercio automotor en el Mercosur a partir del 1 de enero de 2006», tanto el protocolo publicado el lunes como el decreto reglamentario de ayer fijan instancias de control de avances que podrían frenar ese objetivo en caso de no verlos cumplidos.
En sus artículos 28, 29 y 30, el protocolo bilateral incluye la posibilidad de que el intercambio no se libere totalmente en 2006, e introduce mecanismos de control sobre los «efectos de los incentivos a la producción de Brasil», que podrían plantear «ajustes» a los objetivos de la PAC.
De hecho, el libre comercio con Brasil en 2006 sigue siendo un elemento que divide las filiales argentinas de las automotrices: mientras algunas reivindican la «integración regional» para seguir importando autos baratos de Brasil, otras piden que se continúe asegurando el mercado brasileño para los autos medianos que producen en la Argentina.
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