La falta de dólares sigue siendo una de las alertas en el tablero económico del Gobierno. El creciente rojo en la balanza automotriz y la pérdida de puestos de trabajo en el sector ponen en foco a una industria clave. El Ministerio de Desarrollo Productivo trabaja contra reloj en un plan para aumentar la participación de las autopartes locales en los vehículos que se fabrican en la Argentina. En rigor, el objetivo apuntado es que las diez terminales tengan al menos un modelo que supere el 30% de integración nacional.
La cifra no es caprichosa, en el ejecutivo apuestan a expandir los beneficios del régimen de desarrollo y fortalecimiento del autopartismo argentino. Ese programa retribuye parte de las compras a proveedores con crédito fiscal y se otorga a las empresas que elaboren autos con al menos un tercio de las piezas de producción nacional. Los porcentajes van del 4% al 15% y dependen del nivel de integración alcanzado.
Alberto Fernández marcó la importancia de las autopartistas en el plan de reactivación que se viene. Para que las automotrices puedan contar con proveedores sólidos, se apoyará al sector con el programa nacional de desarrollo de proveedores. Este incentivo incluye créditos con una bonificación de hasta el 12% en la tasa de interés y aportes no reembolsables por hasta $30 millones. Los fondos destinados a este fin serán de $1.200 millones.
“Uno de los principales problemas que tenemos es la falta de inversión. Tenemos dificultades para acceder al crédito, si esto se destraba para inversiones productivas, va a ir cambiando la ecuación”, dijo el presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes Raúl Amil.
En los últimos 8 años se perdieron al menos 15 mil empleos directos y se estima que 47 empresas cerraron. Por eso tanto la Unión Obrera Metalúrgica como el sindicato de mecánicos y afines formaron parte de la mesa de negociación.
El capítulo local es solo una parte del plan que el Gobierno elabora para el sector: “Vamos a trabajar en una agenda permanente para poder favorecer las exportaciones”, indicó Amil. Según pudo averiguar Ámbito este mes se avanzó en la agenda comercial para aumentar los envíos al exterior a Colombia, Perú y América Central.
El marco general del proyecto es alcanzar una balanza comercial equilibrada mejorando el desempeño local. Por eso en el Gobierno desestiman las críticas sobre alguna demora en las importaciones. “No hay ni un solo reclamo formal”, señaló un funcionario a este medio y adelantó que “incluso ya aceptamos los requerimientos de importación de todas las empresas para lo que resta del año”.
En este sentido, también señalan que la participación de los autos nacionales en el mercado para el año 2011 ascendía al 48% y esa cifra cayó al 28% en el 2019 por la política aperturista del gobierno de Macri. La apuesta es que de manera progresiva se pueda alcanzar la participación arribada una década atrás.
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