22 de febrero 2007 - 00:00

Bananero pide consejo a la Argentina

Irritados, casi rabiosos, parecen los funcionarios del presidente Rafael Correa de Ecuador. Es que, inflamados con el espíritu chavista, revolucionario y tropical, se les ocurrió subirse a la estela antiimperialista y pedir consejo a la Argentina para no pagar la deuda. Se abrazaron entonces a Néstor Kirchner y lo consultaron para elegir el mejor camino de la insolvencia. El presidente argentino, quien se encarna en el protagonismo de la rebelión contra los acreedores, al parecer derivó la asesoría técnica del no pago a varios funcionarios de Economía, entre ellos, dos que entonces acompañaban a Roberto Lavagna en el ministerio. Uno, Guillermo Nielsen; el otro, Sergio Chodos (ahora reincorporado por Felisa Miceli). No entendían demasiado los ecuatorianos: ¿para qué acudir a los que ya no están en el gobierno si es éste el que presume de haberse insolventado?Les pareció un detalle formal la cuestión, no así el posterior resultado: hinchados de patriotismo para no pagar, tropezaron con la realidad científica de los dos economistas entrevistados: con los números de deuda de Ecuador, no hay que declarar quiebra, ni insolvencia, ni dejar de pagar. Por el contrario, hasta les recomendaron saldar sus compromisos contante y sonante. Alelados y tristes con el consejo, hoy rumian su desencanto los seguidores de Correa. Mucho más el mandatario que soñaba vestirse de Chávez y Kirchner al mismo tiempo, desde el púlpito de esa tierra con buena producción de bananas (para no decir bananero). Es que Correa mismo, como egresado en Economía con un máster en Illinois, debía razonar igual que Nielsen y Chodos, no necesitaba consejos. Salvo que otra ambición nublara su ciencia, quizá mal aprendida.

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