Paul Wolfowitz podría
ser desplazado hoy
del Banco Mundial:
George Bush debió
salir a apoyarlo ayer
ante la creciente
presión sobre el
funcionario. Todo
indica que permanecería
en su cargo,
dado que las críticas
de países europeos
no serían suficientes
para su alejamiento.
El Consejo Ejecutivo del Banco Mundial se reunirá hoy para evaluar el supuesto caso de nepotismo del presidente de la institución, Paul Wolfowitz, quien dio a conocer el domingo su interés de permanecer en el cargo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La reunión se produce en medio de una gran división en el seno del consejo, integrado por 24 directores ejecutivos, que representan a los 185 miembros del BM.
«No hay una mayoría clara en una u otra dirección en el consejo», aseguró una fuente cercana a las negociaciones, que solicitó el anonimato ante la sensibilidad del asunto. Uno de los miembros del consejo, que también solicitó el anonimato, confirmó que la reunión tendrá lugar y que se debatirá el futuro de Wolfowitz, aunque podría no haber una decisión hoy.
El órgano directivo prometió el pasado viernes que actuaría «con celeridad» para alcanzar «una conclusión o posibles medidas» en el escándalo que afecta al presidente de la institución.
La división entre los distintos accionistas podría dificultar, de todos modos, que el proceso avance con la celeridad prometida. El bando europeo, el más duro con el presidente del BM, no tiene una postura definida, aunque británicos, alemanes y holandeses aparecen como los más críticos del ex número dos del Departamento de Defensa.
Estados Unidos, Canadá, Japón y los países africanos han expresado su respaldo a Wolfowitz. Ayer, el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, señaló a los periodistas que «el presidente Bush tiene plena confianza en el presidente Wolfowitz».
Respaldo
Si a eso se suma el apoyo de algunos de los países de ingresos medios, Wolfowitz cuenta con el respaldo necesario para seguir en el puesto, según las fuentes próximas al proceso.
Otro asunto espinoso tiene que ver con el proceso de selección del presidente de la institución, que tradicionalmente recae sobre un estadounidense, en un pacto de caballeros que deja la dirección del Fondo Monetario en manos europeas.
El actual proceso de reforma del FMI y el BM promete poner fin a ese acuerdo. Si Wolfowitz dimitiese, es probable que aumentase la presión para que el mandamás de la institución deje de ser un estadounidense, de ahí que muchos se inclinen por mantener el «statu quo».
El presidente del Banco Mundial se encuentra en el centro de una polémica relacionada con las condiciones del traslado al Departamento de Estado de su pareja, la ciudadana británica de origen árabe Shaha Ali Riza.
Riza fue transferida al Departamento de Estado en setiembre de 2005, poco después de la llegada de Wolfowitz al BM, para evitar violar las reglas del organismo que impiden que las parejas se supervisen entre sí o tengan el mismo rango de autoridad.
Wolfowitz reconoció la semana pasada haber decidido personalmente las condiciones del traslado que se tradujeron en una promoción y dos aumentos salariales, aunque explicó que adoptó esa decisión en última instancia y después de que el propio consejo rechazase su petición de quedarse al margen del proceso.
A la polémica sobre el sueldo de Riza se suma el fichaje de ésta por parte de un subcontratista del Pentágono para realizar un trabajo de un mes en Irak en 2003, cuando Wolfowitz todavía era el número dos del Pentágono.
Aunque Riza no percibió salario por su trabajo para estudiar la creación de un nuevo gobierno en el país árabe, el caso contribuye a alimentar las acusaciones de supuesto favoritismo.
Dejá tu comentario