Ante la fuerte caída de las tasas de captación de depósitos, los bancos privados comenzaron a analizar estrategias para trasladar esta disminución al crédito. «Por ahora se avanzó en un abaratamiento de las líneas de corto plazo para empresas. Pero más temprano que tarde deberá trasladarse a líneas más largas, que impacten positivamente para el público y para la producción», aseguró el presidente de un banco extranjero en diálogo con este diario.
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En las últimas horas se sucedieron reuniones y llamados telefónicos de los principales ejecutivos de las cámaras que agrupan a bancos privados (ABA y ADEBA). El objetivo es reaccionar con rapidez antes de que el gobierno lance una ofensiva para que reduzcan las tasas de interés.
La BADLAR (tasa que pagan los bancos por depósitos mayoristas) continuó cayendo durante toda la semana. Pasó de 13,50% anual a menos de 9,50% según los últimos datos. Y también bajó, aunque en menor medida, la tasa de plazo fijo para el público. Por lo tanto, el costo del nuevo fondeo que reciben las entidades se redujo sensiblemente.
El Banco Central que dirige Martín Redrado apoyó esta reducción del costo de financiamiento, con una política monetaria flexible. En diciembre inyectó $ 6.500 millones en la economía a través de la compra de dólares. Los irá absorbiendo lentamente en los próximos tres meses.
La reducción de tasas fue consecuencia de la recuperación de los depósitos bancarios, que cayeron sensiblemente durante setiembre y octubre (período preelectoral).
Entre noviembre y enero ya retornaron a los bancos $ 3.500 millones y la expectativa es que continúe firme esta tendencia. Durante algunos meses, los bancos redujeron sus posiciones de liquidez ya que los préstamos crecían a un ritmo mayor que los depósitos. Esto se revirtió luego de las elecciones y les da más comodidad a las entidades.
Cheques
Por el momento, las únicas líneas que muestran una reducción de tasas a tono con la disminución del costo del fondeo son las de cortísimo plazo. El descuento de cheques cayó entre tres y cuatro puntos, hasta niveles de 12% anual ( todavía por encima de los valores precrisis de agosto). Y los adelantos en cuenta corriente mostraron un descenso similar, aunque aún se mantiene en valores relativamente altos, que rondan 14%. Son las líneas que más utilizan las empresas para financiar capital de trabajo.
Sin embargo, las tasas de los préstamos de plazos más largos no se han modificado. Los préstamos personales, que habían subido entre 5 y 6 puntos en agosto, continúan con las mismas tasas. Los créditos hipotecarios (ya de duración mucho mayor) se siguen retaceando en la mayoría de los bancos). Tampoco se abarataron las líneas de financiamiento a empresas, en particular aquellas vinculadas con facilitar inversiones o adquisición de bienes de capital.
El gobierno pretende que el Banco Nación actúe como «testigo» en esta dirección. El objetivo de Martín Lousteau será replicar en la entidad oficial lo que él impulsó primero como ministro de la Producción y luego como titular del Banco Provincia. Esto implica llevar adelante un plan de créditos con tasas subsidiadas para las empresas, tal como se hizo con el plan Fuerza Pyme en el BAPRO. La designación de Mercedes Marcó del Pont buscaría apuntalar este objetivo.
La intención es que esta ofensiva «derrame» a los bancos privados, que siguen prefiriendo financiar el consumo. Lousteau ya estuvoreunido a fin de año con los principales directivos de los bancos extranjeros (agrupados en ABA) para transmitirle esta idea. « Vamos a direccionar el crédito para los sectores que consideramos clave para el desarrollo de la producción en la Argentina. Y para eso precisamos el apoyo de la banca privada», les dijo.
Las reuniones que Lousteau viene manteniendo con las «cadenas de valor» de determinados sectores estarían mostrando con claridad esas preferencias. Entre los sectores beneficiados se encuentran las automotrices, la agroindustria, textiles y los exportadores de servicios.
No está claro, en este contexto, qué efecto podría tener la reducción de tasas en la inflación de los próximos meses. Con rendimientos reales negativos (porque claramente las tasas de interés tanto pasivas como activas no superan a la verdadera inflación), todo indica que esta política apuntalaría aún más el nivel de actividad interna. Con una economía ya recalentada, el peligro es que disparen aún más los precios.
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