28 de julio 2004 - 00:00

Barcos tributan en la Argentina

Ricardo Jaime
Ricardo Jaime
El presidente Néstor Kirchner firmará en las próximas horas un decreto que deroga el régimen de «bandera de conveniencia» para los buques mercantes argentinos, que rige desde 1991. La medida, que es considerada como una « renacionalización» de la marina mercante, tendrá efectos fiscales ya que los barcos volverán a tributar en la Argentina, y consecuencias beneficiosas sobre los trabajadores que dependerán nuevamente de la legislación local. En este sentido, uno de los mayores problemas que se venían detectando es la falta de cobertura para las familias de los empleados que morían en accidentes marítimos.

La iniciativa se originó en la Secretaría de Transporte, a cargo de Ricardo Jaime, pero se afirma que tomó impulso definitivo luego de la reunión que mantuvo la nueva conducción de la CGT con el presidente Néstor Kirchner. El secretario del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), Omar Suárez, salió del encuentro con la promesa de que se derogaría el sistema en vigencia. Si bien uno de los efectos de la medida es aumentar los ingresos de la entidad gremial, también parece evidente que bajo un régimen creado por dos años, se prolongó una situación irregular desde el punto de vista impositivo y laboral.

El régimen de «bandera de conveniencia» rige por decreto desde 1991. En un primer momento, la norma estableció el cese de bandera « provisoria» para los buques de carga argentinos, y autorizó por dos años un sistema de excepciones con respecto a la legislación en la materia.

• Argumento

Se afirma que el esquema fue impulsado por el entonces ministro Domingo Cavallo con el argumento de que el reemplazo de la bandera argentina por otra, por ejemplo de Liberia o Panamá, abarataría los fletes y haría más competitivas las exportaciones argentinas.

El cambio de bandera que se prolongó hasta ahora, les permite a los buques tributar en los países de bandera elegida y además quedar sujetos a la legislación de esas naciones, en particular en lo que se refiere a las normas laborales.

Según el sindicato de marítimos, el país pierde actualmente 3.500 millones de dólares anuales en fletes, habiendo llegado a esa cifra sobre todo en los últimos dos años, debido al fuerte encarecimiento de los precios, tras el aumento de la demanda en China.
En opinión de Suárez, el decreto de Kirchner obligará a volver a la bandera argentina a «casi todas las embarcaciones de cargas generales, petroleros y graneleros» que operan en el mar, y «a las lanchas de empuje y areneras de los ríos, así como a todas las vinculadas al movimiento portuario de servicios de remolque». No obstante, el sindicalista también admitió que los armadores «se van a quejar y van a amenazar con derivar sus cargas», porque «hasta ahora era mucho más fácil no pagar absolutamente nada».

También indicó que países como Liberia o Panamá, «cuentan con registros especiales muy baratos y con una legislación laboral casi inexistente».
De esta forma, según dijo Suárez, «si un tripulante argentino se desempeña en un buque argentino con bandera de Liberia, desde el punto de vista legal es un trabajador liberiano y para cualquier reclamo debe ir a un juzgado de ese país, cuya legislación no protege nada y que además vive en permanente guerra civil».

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