BCRA redujo piso de tasa al 50%: cuarta baja en la era Pesce

Economía

El organismo basó su decisión en la inminente extensión de los plazos de Leliq y en los acuerdos Económico y Social y de Precios Cuidados.

El Banco Central dispuso ayer una nueva baja en el piso de la tasa de interés de las Leliq, la cuarta en la era Pesce. La autoridad monetaria redujo el rendimiento de referencia de la economía al 50%, lo que implicó una disminución de 2 puntos porcentuales frente al 52% anterior, y de 13 p.p. en lo que va del Gobierno de Alberto Fernández. Si bien el BCRA argumenta su decisión en base al nuevo acuerdo de precios y salarios que viene impulsando el oficialismo, la medida despierta cierto temor entre los analistas.

El organismo explicó su decisión al destacar “la inminente extensión de los plazos de las Leliq y los avances del Acuerdo Económico y Social y en el Acuerdo de Precios Cuidados”. Señaló que “el directorio del BCRA evalúa que los agregados monetarios se ubican en mínimos históricos medidos en porcentaje del PBI y que las tasas de interés nominales y reales, luego del estrés financiero que las llevó a los niveles más altos desde la crisis de 2002, aún se encuentran en niveles elevados”. También sostuvo que “el proceso recesivo en la economía argentina lleva más de dos años sin que haya tenido efecto sobre la evolución del nivel general de precios. En este contexto, se espera que la baja gradual de la tasa de interés contribuya a relajar las condiciones crediticias y estimular la actividad económica”.

El BCRA ya redujo la tasa en cuatro oportunidades. La primera fue el 19 de diciembre, cuando dispuso la baja del piso del 63% al 58% (-3 p.p.). La segunda ocurrió un día después de Navidad (26/12), cuando la redujo al 55% (otros 3 p.p.). La tercera (y la primera del año) fue el pasado 9 de enero, cuando la misma pasó al 52% (-3 p.p.). La de ayer sería la primera baja de 2 puntos porcentuales en la era Pesce, lo que se podría interpretar como una disminución en la magnitud de la caída de tasas.

El anuncio preocupa en un contexto de elevada incertidumbre, marcado por la expectativa en torno a la renegociación de la deuda. Además, la flexibilización de la política monetaria se da en un marco en el cual el BCRA no da a conocer sus proyecciones de inflación, mientras que utiliza al tipo de cambio y a las tarifas como anclas nominales de la economía. Una liberación de los mismos implicaría una aceleración automática en la suba de precios.

El oficialismo dispuso un freno en la suba de tarifas hasta marzo, mientras que se espera que en breve comience a validar una suba en el tipo de cambio que acompañe a la inflación. En el último año y medio, el tipo de cambio real multilateral se ha depreciado fuertemente, permitiendo expandir las exportaciones, al tiempo que se retrajeron las importaciones. Hoy en día existe cierto margen para que se anote cierta apreciación, pero es necesario que el dólar acompañe a los precios para evitar volver a una política del dólar barato, que ya se ha mostrado insostenible en un país que demanda dólares constantemente, lo que termina dañando al saldo de la Balanza de Pagos. La baja en la tasa de las Leliq y la inyección consecuente de pesos no tendrá un fuerte impacto sobre el dólar oficial, dado que este se encuentra contenido artificialmente por el cepo hard, que restringe la compra de moneda extranjera a u$s200 mensuales. Sí, en cambio, impactará sobre los mercados alternativos de dólar, como el blue, el “contado con liqui” y el MEP, lo que ampliaría aún más la brecha cambiaria. Si los agentes comienzan a formar expectativas bajo estos tipos de cambio se podría generar un nuevo desfasaje en los precios relativos de la economía, acelerando la dinámica inflacionaria y afectando a la cuenta de balanza comercial, lo que complicaría al superávit que se viene registrando desde 2018. El Gobierno está, hoy, en un tenso equilibrio que no puede descuidar.

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