El Fondo avalaría una meta clave del acuerdo: la acumulación de divisas del primer trimestre

Economía

El objetivo firmado para el primer trimestre era de u$s1.200 millones acumulados. El BCRA mostró un nivel superior a los u$s1.700 millones, unos u$s500 millones más que lo necesario para aprobar.

El Gobierno recibió una buena noticia. Finalizada una etapa de las fiscalizaciones virtuales obligatorias del Fondo Monetario Internacional para controlar las variables de metas y objetivos para cumplir con el Facilidades Extendidas, el Ejecutivo ya sabe que hay uno de los tres objetivos obligatorios firmados con el organismo financiero el 25 de marzo pasado que se cumplió con cierta solvencia; y que desde Washington se le aseguró a los funcionarios de Buenos Aires que se considerará con tilde verde. Se trata del incremento de las reservas del Banco Central, donde la meta firmada con el Fondo para el primer trimestre del 2022 (el período fiscalizado en las misiones de estas jornadas), era de u$s1.200 millones acumulados; y donde el organismo que maneja Miguel Pesce mostró un nivel superior a los u$s1.700 millones, unos u$s500 millones más que lo necesario para aprobar.

Desde el FMI tuvieron además en cuenta que se trató de una etapa (enero-marzo) de salida de divisas, casi sin ingresos, ya que los fondos provenientes de los DEG del organismo llegaron al país contabilizados en abril, días después de haber cerrado el acuerdo el 25 de marzo. Con lo cual el dinero que tuvo que presentar en sociedad el BCRA ante los veedores del organismo, eran los que el país pudo ahorrar durante el primer trimestre del año, a fuerza de restricciones de importaciones y cierto tiempismo en la liquidación de IVA a exportadores. Ahora la meta será lograr aprobar la del segundo trimestre, mucho más complicada que el lapso enero- marzo. Para esta oportunidad el Central deberá mostrar reservas netas por unos u$s4.100 millones, un número alto pero que, confía la entidad, podrá lograrse a partir de contabilizar (ahora sí), los DEG más el resultado positivo de las liquidaciones sojeras que en mayo vienen sosteniendo un ritmo bastante aceptable y que en lo que va del mes marcan un azul de algo más de u$s650 millones.

La evolución de las reservas es una de las tres metas que el país debe cumplir ante el FMI, para aprobar en el año los exámenes correspondientes al Facilidades Extendidas. Las otras dos son la evolución del déficit fiscal para que en el año se complete un desequilibrio del 2,5% del PBI; y la necesidad de completar el financiamiento necesario para cubrir ese desequilibrio y liquidar la deuda en moneda local, colocando pasivos y disminuyendo a una relación de 70/30 la emisión monetaria.

Tal como adelantó ayer este diario, se confía en el Palacio de Hacienda que la misión del FMI tomaría como positivo el cumplimiento de la primera meta, sin mayores cuestionamientos para alcanzar un desequilibrio entre ingresos y gastos de 0,3% del PBI. Esto es, un desequilibrio de unos $192.700 millones, cifra que se ubica por debajo de la meta de $222.300 millones del resultado comprometido. Quizá sólo por este período, y como contribución a la estabilidad local, se miraría por arriba el hecho de haber logrado esa meta con algunos movimientos contables polémicos, como la contabilización como ingresos de unos $124.000 millones (casi la totalidad del desequilibrio) que en realidad eran parte de las colocaciones de deuda que realizó el Gobierno durante los primeros tres meses del año, explicados por la diferencia entre el lanzamiento de la deuda y el valor nominal de mercado (el famoso Valor Presente Neto) de la misma. Se trata de una especie de “rentas de propiedad” de los activos del sector público, cuyo valor se incrementó por los movimientos del mercado, y que según los analistas no deberían ser tomados como ingresos genuinos del Estado Nacional; salvo que se aclaren como no disponibles o por fuera de las metas fiscales.

Para Economía todo es lícito y abierto al análisis, sin contabilidades ocultas. O, dicho de otro modo, sólo importa que le FMI lo apruebe como válido. Al presentar los datos del primer trimestre, la Secretaría de Hacienda de Raúl Rigo había dicho que hacia marzo “el incremento nominal del déficit primario se encuentra dentro de los valores previstos al inicio del ejercicio, incluso considerando los efectos del alza de los precios internacionales sobre las cuentas públicas, generados por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania”. Y que, lo más importante, entre enero y marzo se registró un aumento real del 9,1% interanual de los ingresos totales.

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