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El presidente del BID, Enrique Iglesias, confía en que el nivel de actividad en la región crezca y pase los 9.000 millones de dólares en 2003, gracias a préstamos de emergencia, de rápido desembolso.
No obstante admitió que hay que buscar formas de canalizar más recursos a los países en épocas de crisis.
El informe anual del BID, señaló que los préstamos autorizados en 2002 sumaron 4.549 millones de dólares, 43 por ciento menos que los 7.854 millones aprobados en el 2001, y menos de la mitad que el monto récord de 10.063 millones de dólares aprobados en 1998.
Esta fue la tercera vez en los últimos cuatro años que los préstamos del BID disminuyen en relación con el año anterior.
El informe destacó que el desempleo subió en algunos países a más de 15 por ciento y el promedio regional subió a 9,1 por ciento, un punto más que en 2001.
Iglesias dijo que el panorama social "es preocupante, pues la pobreza aumenta", el ingreso per cápita de los latinoamericanos es hoy menor que hace cinco años, el consumo está estancado y la inversión cayó a su punto más bajo de los últimos diez años.
Buscando aspectos positivos mencionó "el encarrilamiento" de la situación argentina, y el hecho de que el nuevo gobierno de Brasil esté siguiendo "una política muy sabia, de mantener los balances macroeconómicos como base para impulsar el crecimiento y trabajar hacia el logro de los grandes objetivos sociales".
Adelantó que el BID busca nuevos instrumentos financieros y formas de dinamizar al sector privado y alentar las inversiones, entre ellos, un mecanismo de garantías que pueda ejercer un efecto multiplicador sobre la entrada de capitales privados.
Iglesias informó que se creó una línea de 1.000 millones de dólares para financiamiento de exportaciones e importaciones, subsanando en parte el vacío dejado por la banca comercial que redujo sus financiamientos el año pasado.
El organismo estima que América Latina crecerá este año entre 1,5% y 2%, pese a la tensión internacional y las crisis nacionales.
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