Por ahora, la embestida del gobierno argentino contra la permanencia del norteamericano Mauricio Claver-Carone al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no tiene eco. Y, en consecuencia, el trumpista continuará manejando la entidad. El propio Alberto Fernández había pedido en la última cumbre de las Américas de Los Ángeles que se remueva a Claver-Carone al afirmar que “la Banca de Desarrollo Regional, sin más demoras, tiene que volver en su gobernanza a América Latina y el Caribe. El BID requiere un proceso de capitalización para tener más y mejores medios de financiamiento”. Sin embargo, el pedido no tuvo hasta ahora eco, y el norteamericano permanece en su cargo; ante el amparo técnico que su llegada al lugar es fruto de la votación de los miembros y que no hay en ningún lugar del estatuto de la entidad un impedimento legal para que un ciudadano de ese país sea elegido. Ante esta realidad, el reclamo del jefe de Estado argentino no fue aún tenido en cuenta.
Como contrapartida, el hombre de Donald Trump, lejos de manifestar (al menos hasta ahora) una actitud revanchista, invitó en las últimas horas a todos los cuadros técnicos de la entidad a trabajar en el diseño de la inevitable nueva etapa de la entidad.
Desde el primer momento de su asunción como presidente del BID, Claver-Carone, conociendo la realidad con la que llegó a dirigir el BID, pidió especialmente en reuniones privadas con economistas argentinos que integran la entidad, y que forman parte de sus cuadros técnicos más altos y calificados, que continúen en sus cargos pese a la embestida del Gobierno nacional. En ese encuentro les dijo que contaba con ellos, que la idea era profundizar la ayuda sobre la base del trabajo que ellos habían hecho hasta el momento y que debían profundizar. Y, especialmente para el caso argentino, prometió apoyo para nuevos créditos y respaldo para las negociaciones con el FMI para el cumplimiento del Facilidades Extendidas vigente.
Diplomático, Claver- Carone, incluso, pondera cada vez que puede el proceso de reestructuración de deuda que comandó Martín Guzmán en agosto de 2020, y pronostica futuros positivos para el país; pese a su crisis crónica.
Sabe el titular del BID que Argentina tiene una presencia fuerte e importante en la región, y que es una de las más activas dentro de la entidad financiera. Y que cualquier tipo de embestida política no tendría mayor destino dentro de la entidad, más allá de generar repudio entre los socios de la región, que siempre apoyarán al país antes que a un presidente norteamericano. Al menos en teoría.
Claver- Carone había llegado al BID disputando el cargo contra el argentino Gustavo Béliz. Fue en septiembre de 2020, cuando el 12 de ese mes la elección quedó en manos del norteamericano, luego de haber obtenido 30 votos a favor, contra potenciales 16 del argentino. En realidad, el acto nunca se llegó a concretar, ya que al no poder vencer, Béliz retiró su candidatura.
Claver-Carone, hasta ese día asesor sobre Latinoamérica de Donald Trump, lanzó un muy diplomático comunicado, afirmando: “Quiero agradecer a todos nuestros socios en la región por mantener la integridad de este proceso electoral y por compartir nuestra visión común de un BID más fuerte y con una mayor capacidad de respuesta. Esta victoria es para Latinoamérica y el Caribe”. El hombre de Trump llegó al momento de la votación como único candidato y consiguió el 66,8% de los votos de los 48 gobernadores presentes en la elección virtual.
El BID es la principal fuente de ingresos que tienen los países latinoamericanos para proyectos de inversión directos. Argentina tiene hoy acreditados proyectos por unos u$s10.988 millones.
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