8 de agosto 2005 - 00:00

BNL: escándalo en Italia

La saga de la venta en Italia de la BNL no parece tener fin: ayer los medios de ese país revelaron que los dos principales partidos de la oposición pidieron el despido de Antonio Fazio, presidente del Banco de Italia (Central) por su «manifiesta parcialidad» en favor del grupo local Unipol. Como se recordará, el BBVA -actual controlante de la BNL- había lanzado una OPA (oferta pública de adquisición) para quedarse con 100% de esa entidad financiera, pero Unipol, asociada al «Contrapacto» conformado por constructores y concesionarios de peajes, lanzó una contraoferta que en definitiva provocó el retiro del banco español. A Fazio también le imputan haber sido parcial en la venta del Antoveneta, que quería adquirir el holandés ABN AMRO. En ambos casos, el titular de la autoridad monetaria italiana habría actuado para tratar de garantizar que esos bancos quedaran en manos de grupos italianos e impedir su « extranjerización». Su destino podría decidirse hoy, durante una reunión del gabinete italiano, en el que -dicen los medios locales- habría «ambiente» como para pedirle la renuncia.

En su contra jugarán sin duda las grabaciones -difundidas por funcionarios italianos- en las que Gianpietro Forani, CEO de la Banca Popolare Italiana, le agradece a Fazio sus «buenos oficios» para favorecerlos en la compra de la Antoveneta en detrimento de ABN AMRO. Allí Fazio le daba la «primicia» a Fiorani de que había autorizado la OPA sobre la Antoveneta un día antes de que la medida se hiciera pública. La respuesta del banquero italiano ( grabada) exime de todo comentario: «Tonino, estoy sobrecogido por la emoción. Muchas gracias; tengo la piel de gallina. Mira Tony: si pudiera te besaría en la frente».

De todos modos, es difícil que tanto los holandeses como los españoles den marcha atrás en su decisión de no pujar por los bancos italianos. La actitud de Fazio coincide en el tiempo y en la línea ideológica exhibida por las autoridades de Francia cuando se lanzó la versión de que Pepsico quería comprar Danone: una cerrada defensa del « interés nacional», que no tuvieron esas mismas autoridades cuando fueron empresas de sus países las que adquirieron otras firmas en el exterior.

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