Ayer venció el plazo concertado entre el Banco Hipotecario SA (BHSA) y los socios mayoritarios de la Banca Nazionale del Lavoro (BNL), por el cual la entidad local se comprometía a pagar 20% del precio pactado para la compra de la sucursal argentina del banco italiano. Sin embargo, ese pago no se efectuó en vista de que los dos principales socios del BHSA, IRSA y el Estado argentino continuaban discutiendo los detalles de la fusión con la BNL argentina.
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Tratando de lograr un acercamiento con el gobierno, Eduardo Elsztain -CEO de IRSA y vicepresidente del Hipotecario- viajó a Santiago de Chile con Néstor Kirchner, justamente para intentar conversar con el Presidente. Numerosos testigos dan fe de que lo logró, pero a partir de allí comienzan las divergencias. Algunos afirman que Kirchner lo escuchó con atención, y luego le dijo a su jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que entendiera en el asunto; a su vez Fernández le habría dicho a Elsztain que tenía que hablar con el titular de Economía, Roberto Lavagna.
La otra versión indica que Kirchner lo habría derivado directamente a su ministro económico. En lo que coinciden ambas especies es en que Elsztain volvió a conversar con Lavagna, y que no hubo definiciones ni en un sentido ni en el otro. Por eso, para tratar de definir cómo sigue la historia, mañana llegará al país desde Italia una delegación de altos ejecutivos de la BNL, que en principio se reunirán con Elsztain y su gente. No está previsto que se reúnan con gente del gobierno.
En lo formal, las diferencias entre el Estado (que tiene la mayoría del capital accionario pero la minoría en los votos, más una «acción de oro») e IRSA (que tiene la mayoría de los votos, a pesar de poseer sólo cerca de 25% del capital del banco) gira en torno a unos cuatro puntos: la designación del gerente general del futuro banco que surja de la fusión BHSA/BNL; el nombramiento del gerente del área hipotecaria; el futuro plan de negocios; y la gestión de ambas entidades hasta que se produzca esa fusión. «Se están estudiando los mecanismos para solucionar esas diferencias», dijo una alta fuente de una de las partes involucradas. Sin embargo, en el ambiente flota la sensación de que el gobierno no vería con buenos ojos esta compra, por la que el BHSA se comprometió a pagar u$s 232 millones con fondos generados por el giro del banco.
Y, además, el reloj sigue corriendo en contra de IRSA: el 30 de abril se reunirán los accionistas de la BNL Italia, y en esa asamblea se decidirá si continúa conduciéndolo el español BBVA, «cabeza» del denominado «Pacto», al que se opone el «Contrapacto» conformado por un grupo de constructores, y que aspiran a conservar la filial argentina como una sucursal, y entregarle su conducción a Francisco Macri. Por estas horas, el empresario está en Milán, seguramente afilando su alianza con el denominado «Grupo Caltagirone» (por el constructor que lo encabeza), y afianzar así sus chances en esta dura puja.
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