9 de enero 2002 - 00:00

Bolivia, Paraguay y Perú se complican por la Argentina

La devaluación del peso complicará inmediatamente a Paraguay, Perú y Bolivia, principales receptores de divisas de los inmigrantes que trabajan en la Argentina.

Las divisas que envían los ciudadanos de esos países, que en su gran mayoría trabajan en negro y están indocumentados, sumaban hasta fines de 2000, alrededor de u$s 1.000 millones anuales. Después fue mermando porque los despidos los afectaron. El golpe de gracia fue el «corralito», ya que para girar al exterior necesitan dinero efectivo.

Entre las empleadas domésticas predominaban las de nacionalidad peruana y paraguaya. Sus sueldos oscilaban entre u$s 300 y u$s 600 mensuales. Después de la devaluación y tras la crisis del 3 de diciembre, esos ingresos en dólares disminuyeron a entre u$s 200 y u$s 400, lo que les resta una enorme capacidad de giro.

La construcción era otra de las fuentes de trabajo de bolivianos y paraguayos, principalmente. En los últimos dos años esta actividad cayó casi 70 por ciento y fue un gran expulsor de empleados.


PERU

Solamente Perú recibe de sus trabajadores en el extranjero alrededor de u$s 2.000 millones por año, de los cuales u$s 300 millones son de la Argentina.

Ahora, una parte de los 600 mil peruanos que viven en la Argentina retornarán a su país de origen y los que queden disminuirán drásticamente sus giros, lo que ocasionará un enorme problema al gobierno peruano.

Es que en la Argentina su salud era atendida por hospitales provinciales, no pagaban impuestos y no eran una carga para la seguridad social peruana. Como contrapartida, Perú se beneficiaba con ese ingreso de divisas que le mantenía calmo el mercado cambiario, aumentaba la demanda interna y mantenía controlada la desocupación que en estos momentos alcanza a 5,7 por ciento, pero con una subocupación superior a 52 por ciento.


PARAGUAY

Los trabajadores paraguayos giran a su país alrededor de u$s 500 millones por año. Su desocupación va en aumento porque al caer la actividad en la Argentina fueron muchos los que regresaron. En 1995 la desocupación de Paraguay estaba en torno a 11%; hoy es de 20% si se incluye la desocupación encubierta, aunque las cifras oficiales hablen de mucho menos.

Con el retorno de los paraguayos, la caída de los giros desde la Argentina, comenzaron los cacerolazos y se temen los saqueos a los super-mercados.

La devaluación argentina afecta además al contrabando y a la falsificación que alimentan a miles de familias paraguayas. Ahora los paraguayos están gastando en patrullaje de su prefectura porque el contrabando cambió de dirección.

Las empresas ven afectada su caja porque tienen problemas para cobrar las exportaciones que hicieron a la Argentina que recibe 7% de los casi u$s 1.000 millones anuales que exporta Paraguay. En realidad el grueso de las ventas paraguayas a la Argentina pasa por las fronteras en forma de contrabando o falsificación.


BOLIVIA

Bolivia quizás sea la menos afectada por la suerte a sus trabajadores en la Argentina, ya que los giros de estos son inferiores a u$s 200 millones al año.

Pero la devaluación afectará a los bolivianos que viven del contrabando. Bolivia ahora quiere tomar medidas para proteger su mercado inter-no del ingreso de mercadería argentina, particularmente alimentos, por las fronteras.

La indisciplinada policía boliviana de frontera, ahora será inspeccionada por el director de Migración, Oscar Jordán. Esta policía jamás hizo problemas porque el contrabando era hacia la Argentina.

El gobierno boliviano ordenó a los funcionarios de las poblaciones fronterizas de Bermejo, Villazón y Yacuiba que apoyen el retorno de los emigrantes.

En la Argentina viven 800 mil bolivianos, más de 1 millón de paraguayos y 600 mil peruanos.

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