Ni la fuerte suba que tuvo ayer Wall Street, ni la mejora en el ánimo de los operadores a nivel global ni la recuperación que tuvieron todos los mercados emergentes contagiaron a los bonos argentinos. En realidad, ayer fue otro día de nerviosismo en el que prácticamente todos los títulos públicos operaron en baja, con caídas de hasta 2%.
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Ayer quedó bien claro que el pobre comportamiento de los títulos locales no pasa exclusivamente por el temblor financiero internacional. Por el contrario, los buenos datos de las empresas norteamericanas que alentaron subas en casi todos los activos financieros a nivel mundial no se impactaron localmente. Fue una jornada nerviosa, con pocas operaciones en bonos, pero mucho movimiento en el mercado del dólar. La divisa subió medio centavo hasta $ 3,167 con mucha presencia de compradores y, esta vez, sin que el Central haya salido a intervenir. Las reservas subieron levemente por la apreciación del euro y el oro.
El bono más emblemático de la Argentina luego de la reestructuración, el Discount en pesos, sufrió una nueva caída y cerró en $ 108, con una merma de 0,6%. Había tocado los $ 120 en enero, cuando los inversores se sintieron tentados por rendimientos atractivos, luego del derrumbe de 2007. Pero la continua manipulación de los índices por parte del INDEC (este año la inflación oficial sería incluso inferior a 8,5% del año pasado), sumada al conflicto del campo, generó más temores entre los inversores.
Preferencia
Todos los títulos operaron en baja, en especial aquellos nominados en pesos con ajuste por CER. Pero no se salvaron los de dólares, aunque con pérdidasmás leves. Hoy los inversoresprefieren comprar otros activos de mercados emergentes o incluso se vuelcan a los bonos corporativos de compañías norteamericanas, que sufrieron exageradas caídas en su valor y ofrecen atractivo. Los bonos argentinos ya están rindiendo entre 17% y 20% anual en pesos, pero son pocos los que se animan a comprarlos. Sólo algunas acciones puntuales (como sucedió ayer con Tenaris y algunos bancos) entran en los portafolios de los inversores locales y, con cuentagotas,del exterior.
Incluso los cupones PBI perdieron buena parte del interés que hubo en ellos en los últimos tiempos. En el mercado esperan una desaceleración de la economía argentina este año, que sería más brusca en 2009. De cumplirse, tendría un fuerte impacto en la valuación de estos instrumentos, que ayer al menos consiguieron salvarse de las ventas. Sobre el cierre ganaron entre 0,4% y 0,9%.
Este panorama de mayor convulsión y nerviosismo se notó en los bonos, en el dólar y también en las tasas de interés. Sin llegar a ser un movimiento dramático ni mucho menos, ayer se notaron algunos picos puntuales en la negociación de la tasa interbancaria a un día de plazo, que llegó a subir por encima de 9%. Pero en el mercado financiero hay liquidez y es improbable que al menos en el corto plazo se produzca algún temblor, ante el fuerte poder de intervención que mantiene el BCRA.
Para el gobierno, que se mantenga este escenario implica una serie de complicaciones. La principal es que le resultará imposible salir a financiarse a los mercados, ante las elevadas tasas de interés generadas por las caídas en los valores de los bonos. Si en la única licitación del año, el Ministerio de Economía debió pagar por un bono en pesos 13,3% anual a tasa variable.
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