Rio de Janeiro (Reuters, DPA y ANSA) - El programa de privatizaciones iniciado en 1991 generó ingresos por más de 100.000 millones para Brasil, anunció ayer en Rio de Janeiro el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que comanda el proceso de desestatización.
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Según la institución, la marca de 100.000 millones de dólares quedó superada en la semana pasada, con al subasta del control accionario del banco provincial de San Pablo (Banespa), adjudicado por el grupo español Santander por 3.600 millones de dólares.
Entre 1991 y 2000, las privatizaciones de empresas pertenecientes al gobierno federal generaron una recaudación de 54.366 millones de dólares, mientras que las subastas de compañías provinciales resultaron en ingresos por 27.734 millones de dólares.
Telecomunicaciones
La mayor recaudación correspondió a la privatización de las empresas de telecomunicaciones, que generó casi 27.000 millones de dólares, agregó el BNDES.
Para llegar a la cifra, el BNDES consideró además como ingreso los 18.076 millones de dólares en deudas acumuladas por las antiguas compañías estatales y que han sido transferidas a los nuevos controladores privados.
El monto exacto recaudado desde la primera privatización de la compañía siderúrgica Usiminas el 24 de octubre de 1991 hasta la última del Banco del Estado de San Pablo (Banespa), el 20 de noviembre pasado mes, es de 100.168 millones de dólares.
En la década de los ochenta se privatizaron en Brasil apenas 38 empresas que habían sido absorbidas por el estado mayoritariamente por dificultades financieras, con una recaudación total de 780 millones de dólares.
La verdadera carrera privatizadora comenzó en 1990, bajo el gobierno del ex presidente Fernando Collor de Melo (1990-'92), con la creación del Programa Nacional de Desestatización (PND) que está a punto de cumplir diez años.
El presidente Fernando Henrique Cardoso dijo ayer que la política de privatizaciones «se tradujo en una renovación tecnológica, mejoras salariales, más empleos y prosperidad».