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Pese a que la normativa sanitaria aún no fue comunicada públicamente, desde el viernes pasado no se emiten en Formosa los Documentos deTránsito Agropecuario (DTA), que dejan virtualmente aislada a la provincia norteña para sorpresa de sus productores, quienes ya comienzan a cuantificar las pérdidas que el cese de la comercialización causará sobre sus ya golpeadas cuentas.
Formosa es considerada una zona crítica para la sanidad ganadera debido a que posee 800 kilómetros de frontera con Paraguay, país que reanudó la vacunación durante los últimos días del año pasado aunque nunca reconoció oficialmente focos de aftosa pese a lo que indican ganaderos y funcionarios argentinos.
«Formosa no es la única provincia con problemas sanitarios; la ganadería viene de una emergencia sanitaria a nivel nacional y todos sabemos que hay zonas del país que también tienen una situación complicada. Pero no se dice todo lo que se sabe», decía ayer a Ambito Financiero Ricardo Buryaile, presidente de Confederaciones Rurales de Chaco y Formosa (CHAFOR).
La noticia sobre el cierre de la frontera sanitaria de Formosa, como medida de impacto en la lucha contra los peligros del regreso de la fiebre aftosa al país, fue conocida por CHAFOR sobre el fin de año en la delegación Formosa del SENASA. No obstante, los ganaderos no tuvieron precisiones sobre la resolución que impactará sus explotaciones.
Los ganaderos de Formosa denuncian que «desde que se dejó de vacunar en la Argentina no se realizó vigilancia epidemiológica.
EL SENASA sólo destinó 4 veterinarios para controlar todo el territorio formoseño y hoy nosotros pagamos los platos rotos».
Las carencias de recursos destinados al control sanitario son reiteradas como una de las causales de la situación actual. En tanto, mientras el gobierno sigue bajando el tono del problema, desde las entidades de productores indican que «la situación actual es una olla a presión».
Perfil bajo
Las entidades del campo se reunieron ayer con los funcionarios del SENASA: Víctor Machinea, presidente, y su vice Eduardo Greco, un técnico que monitoreó la emergencia surgida a mediados del año pasado. El encuentro entre productores y gobierno giró sobre la situación planteada por el resurgimiento de la fiebre aftosa y la preocupación de los formoseños por quedar como sancionados ante la comunidad. Pero la sugerencia oficial fue mantener perfil bajo en declaraciones.
No obstante, una nueva reunión encontrará hoy a los productores del Norte y los funcionarios del SENASA. En esta trama de versiones encontradas, los formoseños plan-tearán que no quieren quedar como los únicos responsables de los males sanitarios en un problema que estalló públicamente en agosto del año pasado, luego de acusaciones y presentaciones judiciales por contrabando y traslado de animales sin autorizaciones, en medio de una interna en el SENASA a nivel provincial.



