13 de julio 2004 - 00:00

Brasil se privaría de alimentos argentinos por hacer represalia

Brasil quiere frenar, si la Argentina impide el ingreso de electrodomésticos, las compras de algunos alimentos a nuestro país. Sería como forzar aún más la situación del Mercosur, además de arriesgar un posible aumento de precios internos o la necesidad de recurrir a productos de peor calidad que los argentinos.

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
El gobierno de Néstor Kirchner ya fue informado desde Brasilia que la administración de Luiz Inácio Lula da Silva está preparando medidas para restringir el ingreso de algunas exportaciones argentinas, como represalia por las trabas que se anunciaron desde Buenos Aires.

Según las primeras informaciones que llegan desde el país vecino, concretamente desde el Palacio Itamaraty (la sede de la cancillería brasileña), estas potenciales trabas serían paraarancelarias (no aumentarán el precio de los impuestos de envío) y se aplicarían a ciertos rubros de agroalimentos que si se extendieran a todos los capítulos aduaneros en estudio, afectarían exportaciones por más de 400 millones de dólares.

Según los datos provenientes de Brasilia, desde el gobierno de Lula se estudian trabas a sectores como el arroz, lácteos, harinas, porotos, cebollas y galletitas; y la posibilidad de avanzar en las restricciones dependerá de la extensión de la tregua implícita a la que llegaron en la última cumbre del Mercosur los presidentes de Luiz Inácio Lula da Silva los dos países.

Claro que para la subsistencia no es lo mismo limitar alimentos necesarios que electrodomésticos prescindibles aunque hagan al bienestar. Además la Argentina fabrica línea blanca. En cambio Brasil necesita completar su producción insuficiente del campo. Es cuestión que la Argentina no se deje impresionar por la represalia: es difícil de mantener en el tiempo, salvo que los brasile-ños en su encono, importen de terceros países. A precio más caro, desde ya.

En realidad la aplicación de las trabas está supeditada a que la Argentina deje de lado los cupos que se le quieren imponer al ingreso de productos de la línea blanca
, lo que a su vez depende de la posibilidad que los empresarios privados de esos sectores que están negociando actualmente lleguen a algún tipo de autocontrol en la importación de bienes de estos rubros.

Si no hay acuerdo sectorial y finalmente la Secretaría de Industria, de Alberto Dumont, comienza a restringir vía cupos las importaciones de heladeras, lavarropas, secarropas, cocinas, etcétera; Brasil aplicaría automáticamente sus propias restricciones.

• Barreras

El problema de las medidas que se estudian en Brasilia es que no serían tan claras y perceptibles como las que anunció Roberto Lavagna desde Buenos Aires, y que se basan en cupos anuales. En el gobierno de Lula están pensando en levantar barreras «paraarancelarias», basadas fundamentalmente en restricciones sanitarias que se expresan a través de la burocratización de los controles para que los alimentos argentinos pasen las revisiones de aduanas. Esto implica que aunque no se establezcan cupos, la entrada de los alimentos locales a Brasil (fundamentalmente los que entran por tierra desde el territorio argentino) se demoraría en mayores controles fitosanitarios que afectarían la rentabilidad a tal punto que no convendría su exportación.

La elección del sector al que se le impondrían restricciones dependerá además de las posibilidades de los compradores brasileños de encontrar proveedores internos o externos, al mismo precio que los argentinos para no generar presiones inflacionarias adicionales.


• Excepciones

Por motivos similares de abastecimiento interno, desde Brasil no se consideró en ningún momento imponer trabas a los rubros más importantes de importaciones argentinas como los combustibles y los cereales primarios sin elaborar y a los automóviles.

Esos dos capítulos (que abarcan desde petróleo crudo y carburantes hasta trigo, frutas y hortalizas), totalizan 80 por ciento de los aproximadamente 4.700 millones de dólares que se proyectan de exportaciones para este año.

Si se suman los rubros que sí están en análisis desde Brasilia para potenciales trabas, se llega a los 400 millones de dólares, de los cuales unos 60 millones corresponden a productos de molinería (harinas) y unos 50 a lácteos y huevos.

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