Brasil se privaría de alimentos argentinos por hacer represalia
Brasil quiere frenar, si la Argentina impide el ingreso de electrodomésticos, las compras de algunos alimentos a nuestro país. Sería como forzar aún más la situación del Mercosur, además de arriesgar un posible aumento de precios internos o la necesidad de recurrir a productos de peor calidad que los argentinos.
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Luiz Inácio Lula da Silva
En realidad la aplicación de las trabas está supeditada a que la Argentina deje de lado los cupos que se le quieren imponer al ingreso de productos de la línea blanca, lo que a su vez depende de la posibilidad que los empresarios privados de esos sectores que están negociando actualmente lleguen a algún tipo de autocontrol en la importación de bienes de estos rubros.
El problema de las medidas que se estudian en Brasilia es que no serían tan claras y perceptibles como las que anunció Roberto Lavagna desde Buenos Aires, y que se basan en cupos anuales. En el gobierno de Lula están pensando en levantar barreras «paraarancelarias», basadas fundamentalmente en restricciones sanitarias que se expresan a través de la burocratización de los controles para que los alimentos argentinos pasen las revisiones de aduanas. Esto implica que aunque no se establezcan cupos, la entrada de los alimentos locales a Brasil (fundamentalmente los que entran por tierra desde el territorio argentino) se demoraría en mayores controles fitosanitarios que afectarían la rentabilidad a tal punto que no convendría su exportación.
La elección del sector al que se le impondrían restricciones dependerá además de las posibilidades de los compradores brasileños de encontrar proveedores internos o externos, al mismo precio que los argentinos para no generar presiones inflacionarias adicionales.
• Excepciones
Por motivos similares de abastecimiento interno, desde Brasil no se consideró en ningún momento imponer trabas a los rubros más importantes de importaciones argentinas como los combustibles y los cereales primarios sin elaborar y a los automóviles.
Esos dos capítulos (que abarcan desde petróleo crudo y carburantes hasta trigo, frutas y hortalizas), totalizan 80 por ciento de los aproximadamente 4.700 millones de dólares que se proyectan de exportaciones para este año.
Si se suman los rubros que sí están en análisis desde Brasilia para potenciales trabas, se llega a los 400 millones de dólares, de los cuales unos 60 millones corresponden a productos de molinería (harinas) y unos 50 a lácteos y huevos.




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