30 de septiembre 2005 - 00:00

Buquebús dice que no se va de Dársena Norte

Juan López Mena
Juan López Mena
La pelea por la Dársena Norte que adelantara ayer este diario recién comienza: una de las partes involucradas, la naviera Buquebús, hizo público un comunicado en el que afirma contar con «un contrato que la autoriza a utilizar el predio en el que ha instalado su terminal por diez años, con opción a ser renovado por 10 años adicionales».

El martes por la tarde un consorcio conformado por la constructora Decavial, la operadora de «duty free shops» London Supply y el grupo de logística Román había anunciado un proyecto por el mecanismo de «iniciativa privada» para construir allí una nueva terminal de cruceros, buques de rutas fluviales (léase Buquebús, Ferrylíneas) y barcos de turismo. El mismo prevé una inversión que rondaría los $ 1.200 millones, incluyendo varias torres de departamentos y oficinas, algunas de las cuales ocuparían el espacio en la dársena donde hoy se levanta la terminal de la empresa de Juan López Mena que hace el cruce del Río de la Plata.

Cabe apuntar, sin embargo, que al calor de la campaña electoral, no han sido pocos los anuncios de emprendimientos de difícil concreción en el futuro que fueron escenificados en la Casa Rosada en las últimas semanas. De hecho, el proyecto del puerto y las torres depende nada menos que de la aprobación por parte de la Legislatura porteña para poder ser realizado.

En sentido inverso, Buquebús afirma tener autorización para ampliar y reformar su terminal allí, aunque fueron infructuosos los intentos de este diario por comunicarse con algún vocero de la naviera que confirmara esta aseveración. De hecho, el comunicado asegura que «han comenzado meses atrás las obras de construcción de su nueva terminal», pero en una rápida recorrida por la zona tampoco pudo verificarse esos trabajos.

La contradicción también se produce en el estatus legal del uso de la dársena por parte de Buquebús: mientras la empresa asegura tener un contrato por diez años renovable por otros diez, el martes Miguel Aznar -CEO y socio principal de Decavial- dijo que «Buquebús tiene un permiso precario por un año, que se renueva todos los años».

Asimismo, los integrantes del consorcio admitieron no haber mantenido contacto alguno con Buquebús, pero garantizaron que la empresa -o cualquier otra que surgiera en el futuro para hacer la misma ruta- «no tendrá ningún problema: nuestro negocio no es operar empresas navieras sino darles el servicio de puerto.» Aznar agregó que «la actual terminal de Buquebús no cumpliría con los requerimientos antiterroristas de las autoridades de Estados Unidos, lo que podría ser un inconveniente en el futuro cercano para la llegada de barcos de gran porte a esa área de la Ciudad.» En su presentación, los empresarios afirmaron que la nueva terminal para cruceros convivirá con la de ferries, y que ambas tendrán las máximas condiciones de seguridad.

Como se ve, una pelea que recién empieza. Habrá que ver cuál de los dos grupos tiene más músculo en esta pulseada, y considerar que el fiel de la balanza lo inclinará el gobierno. En este sentido,
London Supply es el concesionario de los aeropuertos de El Calafate -a cuya inauguración concurrió quien entonces era gobernador de Santa Cruz, o sea Kirchner- y de Ushuaia, lo que de algún modo le garantiza la siempre necesaria «conexión sureña». Asimismo Carlos Enrique Wagner, uno de los accionistas de Decavial y presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, también realizó numerosas obras públicas en el sur del país con su propia constructora, Esuco.

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