En medio de las disputas que mantiene con las empresas petroleras, el gobierno de Néstor Kirchner quiere dejar en firme y por ley el impuesto a la transferencia o importación del gasoil vigente y que tiene una alícuota de 18,5 por ciento.
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Este tributo había sido aplicado mediante un decreto de necesidad y urgencia en 2002, amparado por la ley de emergencia económica, y corría el riesgo de ser declarado inconstitucional por parte de la Corte Suprema de Justicia se continuaba rigiendo hasta fin de año.
Ahora el Poder Ejecutivo envió al Congreso nacional un nuevo proyecto de ley para revalidar definitivamente el impuesto y dejarlo en vigencia hasta diciembre de 2010. Si bien no se trata de un nuevo tributo, es un paso más en la disputa que el gobierno mantiene con las empresas petroleras, desde que Esso y Shell decidieron unilateralmente incrementar el precio del gasoil en alrededor de 4 por ciento.
Las petroleras esperaban que para fin de año este impuesto a las transferencias y la importación de gasoil se fuera eliminando o rebajando. Sin embargo, ahora el gobierno quiere dejar en firme el tributo y tener un arma más de negociación. El proyecto de ley ya llegó a la Comisión de Presupuesto y Hacienda que maneja Carlos Snopeck y lleva la firma de Néstor Kirchner; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y los ministros de Planificación, Julio De Vido, y de Economía, Roberto Lavagna.
La alícuota grava a toda la cadena de comercialización del gasoil en 18,5% y determina un costo final sobre el precio del combustible de 15%. Junto con el IVA y otro impuesto de tasa de infraestructura de 3,5%, determinan la actual presión tributaria del combustible.
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