En el pasado, los países en los que se descubría un caso de la enfermedad de la «vaca loca» han debido esperar un largo tiempo antes de que las naciones importadoras reanudaran sus compras.
El gobierno del presidente George W. Bush anunció esta semana algunas medidas nuevas contra la enfermedad, entre ellas una prohibición de utilizar el ganado «deprimido», el que está demasiado enfermo o herido para caminar, en la cadena de la alimentación humana, y límites adicionales al manejo de partes del ganado que presentan mayores riesgos de contener priones. Con las nuevas medidas, los funcionarios dijeron que no debería haber dudas de que la carne vacuna de Estados Unidos puede consumirse sin temor.
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