29 de enero 2003 - 00:00

Caída récord del empleo en 2002

Según los datos difundidos por el Ministerio de Economía, el nivel de empleo urbano de octubre del año pasado fue el segundo más alto de toda la serie histórica (comparando los meses de octubre de cada año), y el número de desocupados cayó ligeramente respecto del mismo mes del año anterior. La tasa de desempleo en octubre pasado es menor que la de octubre de 2001, y apenas unos 3 puntos mayor que la tasa de octubre de 2000.

Como se sabe, estos números están bastante lejos de reflejar la realidad. La tasa de desempleo de octubre pasado no sólo es 4 puntos más alta que la de igual período del año 2001, sino también casi 8 puntos mayor que la de octubre de 2000. La población ocupada es más baja que la del año anterior, y de hecho hay que remontarse a octubre de 1996 para encontrar un nivel de empleo (sin planes públicos) menor al de fines de 2002. La razón de las diferencias se encuentra en la población con subsidios laborales que INDEC toma como población ocupada. Si bien el organismo presentó algunos guarismos que permiten corregir parte de la información oficial, no todos los datos necesarios están disponibles, por lo que resulta conveniente una mirada más cuidadosa sobre lo ocurrido en los últimos dos años en el mercado laboral.

• Información

En el primer cuadro se presenta la información de la ocupación según los datos estimados por el Ministerio de economía para toda la población urbana. En la segunda columna se estima la población que estaba con algún plan de empleo, incluida como ocupada por INDEC, y en la tercera columna la diferencia entre las dos primeras, que puede considerarse la población ocupada en sentido puro (la que no tiene un plan de empleo como ocupación principal). En la columna siguiente están los desocupados estimados por el gobierno, y finalmente los desocupados reales.

Los datos son contundentes: controlando por estacionalidad (es decir, comparando los datos de octubre), el empleo no cesa de caer y el desempleo crece sin pausa. Entre fines de 2000 y de 2001, el número de desocupados crece en 540 mil personas, y entre fines de 2001 y fin del año pasado, en otras 634 mil personas. Es decir que la tasa de desempleo está creciendo y de hecho está en nivel récord histórico.

• Consistencia

El fuerte aumento del desempleo es consistente con la evolución macroeconómica de los últimos dos años, ya que entre los trimestres inmediatos a la medición de desempleo (tercero de 2000 y 2002) el PBI cayó poco más de 14%, derivando en un aumento de casi 8 puntos en el desempleo, y en una contracción de poco más de 5% del empleo total. El impacto sobre la ocupación probablemente se vio atenuado por la contracción del salario real del orden de 30% generada por la devaluación. En tal sentido, la caída del nivel de actividad tuvo su mayor efecto sobre el empleo hasta comienzos de 2002, y a partir de allí la devaluación «acolchonó» una estabilización del empleo. De hecho, todas las expectativas favorables en materia de empleo en el corto plazo están centradas en el drástico cambio de precios relativos (léase, caída de los salarios reales) que podrían hacer «saltar» el empleo aún con pequeños cambios en la producción. En otros términos, con la caída de salarios que se dio, es posible por algún tiempo que producto y empleo crezcan al mismo ritmo (lo que se vería como una suerte de elasticidad de corto plazo empleo-PBI mal definida, próxima o superior a 1).

Otro factor que en el corto plazo puede dar lugar a un aumento del empleo total es el empleo público. Existe evidencia de que se ha expandido a lo largo de 2002 y que continuará haciéndolo en 2003, dado que el ciclo político de los negocios puede manifestarse vía precios (aumentos de salarios y jubilaciones) o vía cantidades (expansión del empleo o, en otras circunstancias, de la obra pública u otra forma de gasto). La información oficial muestra que las dos ciudades que registran menor tasa de desempleo en la actualidad (Río Gallegos y Formosa) son a su vez las que tienen la mayor proporción de su población (casi 50%) ocupada en el sector público, por lo que sin duda el empleo público está pasando a ser una variable expansiva en el corto plazo. A su vez estas dos ciudades estaban ya en mayo pasado entre las que más intensamente utilizaban planes de empleo, de modo que ambas son arquetípicas de una estrategia de «camuflaje» que combina alto empleo público con muy baja productividad, financiado con recursos petroleros y con transferencias del resto de las regiones.

• Debacle

En suma, el panorama de empleo y desempleo global de la Argentina es consistente con la debacle macroeconómica: bien medido, hasta promediar la última parte de 2002 el desempleo creció fuertemente y el empleo cayó. Esta situación tenderá probablemente a revertirse en el corto plazo, con un aumento del empleo vinculado por un lado a la reducción de los salarios reales, y por otro lado, al camuflaje por la vía del empleo público y el uso extensivo de programas de empleo. Desarmar este camuflaje va a requerir en el futuro mucho esfuerzo en el plano político, tanto en Nación como en las provincias, pero es un requisito para el crecimiento de la productividad de la economía. Hay dos alternativas: mantener el esquema actual o promover el crecimiento del empleo privado. La política económica vigente llevará a un aumento del empleo en actividades de baja productividad, tanto en el sector privado como en el público, lo que a su vez garantiza una baja tasa de expansión de la economía y bajos salarios. Sin embargo, deberíamos recordar que con una tasa de desempleo cercana a 24 por ciento, tendremos necesidad de altas tasas de crecimiento económico no sólo para reducir la cantidad de desocupados, sino también para lograr en algún momento una mejora en la productividad y en los ingresos reales de la población.

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