Caída récord del empleo en 2002
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La recaudación de impuestos volvió a caer: alcanzó los $16 billones en marzo y registró una baja anual del 4%
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Coletazos del aumento en naftas: supermercados y mayoristas reciben listas de precios con subas de hasta 12%
El fuerte aumento del desempleo es consistente con la evolución macroeconómica de los últimos dos años, ya que entre los trimestres inmediatos a la medición de desempleo (tercero de 2000 y 2002) el PBI cayó poco más de 14%, derivando en un aumento de casi 8 puntos en el desempleo, y en una contracción de poco más de 5% del empleo total. El impacto sobre la ocupación probablemente se vio atenuado por la contracción del salario real del orden de 30% generada por la devaluación. En tal sentido, la caída del nivel de actividad tuvo su mayor efecto sobre el empleo hasta comienzos de 2002, y a partir de allí la devaluación «acolchonó» una estabilización del empleo. De hecho, todas las expectativas favorables en materia de empleo en el corto plazo están centradas en el drástico cambio de precios relativos (léase, caída de los salarios reales) que podrían hacer «saltar» el empleo aún con pequeños cambios en la producción. En otros términos, con la caída de salarios que se dio, es posible por algún tiempo que producto y empleo crezcan al mismo ritmo (lo que se vería como una suerte de elasticidad de corto plazo empleo-PBI mal definida, próxima o superior a 1).
Otro factor que en el corto plazo puede dar lugar a un aumento del empleo total es el empleo público. Existe evidencia de que se ha expandido a lo largo de 2002 y que continuará haciéndolo en 2003, dado que el ciclo político de los negocios puede manifestarse vía precios (aumentos de salarios y jubilaciones) o vía cantidades (expansión del empleo o, en otras circunstancias, de la obra pública u otra forma de gasto). La información oficial muestra que las dos ciudades que registran menor tasa de desempleo en la actualidad (Río Gallegos y Formosa) son a su vez las que tienen la mayor proporción de su población (casi 50%) ocupada en el sector público, por lo que sin duda el empleo público está pasando a ser una variable expansiva en el corto plazo. A su vez estas dos ciudades estaban ya en mayo pasado entre las que más intensamente utilizaban planes de empleo, de modo que ambas son arquetípicas de una estrategia de «camuflaje» que combina alto empleo público con muy baja productividad, financiado con recursos petroleros y con transferencias del resto de las regiones.
• Debacle
En suma, el panorama de empleo y desempleo global de la Argentina es consistente con la debacle macroeconómica: bien medido, hasta promediar la última parte de 2002 el desempleo creció fuertemente y el empleo cayó. Esta situación tenderá probablemente a revertirse en el corto plazo, con un aumento del empleo vinculado por un lado a la reducción de los salarios reales, y por otro lado, al camuflaje por la vía del empleo público y el uso extensivo de programas de empleo. Desarmar este camuflaje va a requerir en el futuro mucho esfuerzo en el plano político, tanto en Nación como en las provincias, pero es un requisito para el crecimiento de la productividad de la economía. Hay dos alternativas: mantener el esquema actual o promover el crecimiento del empleo privado. La política económica vigente llevará a un aumento del empleo en actividades de baja productividad, tanto en el sector privado como en el público, lo que a su vez garantiza una baja tasa de expansión de la economía y bajos salarios. Sin embargo, deberíamos recordar que con una tasa de desempleo cercana a 24 por ciento, tendremos necesidad de altas tasas de crecimiento económico no sólo para reducir la cantidad de desocupados, sino también para lograr en algún momento una mejora en la productividad y en los ingresos reales de la población.




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