Carrefour gastó u$s 4 millones en su sucursal San Lorenzo, pero -para tristeza de los hinchas «cuervos»- no lo hizo en la reconstrucción del Viejo Gasómetro: se trata de una reforma integral de esa boca de venta, el paso inicial de un programa para «aggiornar» sus 22 hipermercados. Esta movida se sumará a la unficación bajo la marca Norte de sus 138 supermercados y tiendas de proximidad, que hoy operan con una constelación de denominaciones diferentes. Entre ambos operativos Carrefour prevé invertir u$s 60 millones más durante 2002. «Creemos que el cambio de nombres se completaría antes de que termine el año próximo», dice Fabio Fabbri de la cadena francesa. Las 138 bocas de venta llevan hoy los nombres de Norte, Tía, Tanti (en el norte del Gran Buenos Aires), Los Siete Hermanitos y Abud (en Entre Ríos) y Lozano (Salta, Jujuy, Tucumán), y tiene superficies que van desde los 500 metros cuadrados a los 2.500 m². Según Fabbri, no se tratará sólo de unificar la marca «sino la propuesta comercial, pero respetando las especificidades zonales».
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El ejecutivo admite que en muchas zonas del interior del país la marca Norte es mucho menos conocida que las que fueron adquiriendo estos años. «Y, sí; en algunas partes el esfuerzo para explicar el cambio será mayor, pero también lo vemos como una oportunidad», afirma.
La única marca que quedará a resguardo de esta marea unificadora será el grupo Día de «hard discount», incorporada al holding Carrefour con la adquisición de su rival francesa Promodés. Según Fabbri, «no lo maneja directamente Carrefour; tiene una estructura comercial y de conducción independiente; es una decisión de la casa matriz».
¿Por qué el cambio total de imagen de los híper comenzó por la sucursal de Avenida La Plata? «Cuando se la inauguró en 1986 fue la más moderna de la cadena; después se fue quedando un poco y ahora queremos rescatarla para que vuelva a ser la más moderna», responde Fabbri. «¿Si factura menos que otras bocas? No: las ventas promedio son bastante similares» La reforma -que se inaugura hoy por la noche-incluyó la ampliación del salón de ventas en más de 1.000 m², el reemplazo de todas las góndolas, una sala de Internet para los clientes, «compra asistida» en el área de productos frescos y la creación de «universos» (áreas específicas por tipo de producto). Con el correr de los meses, los clientes de la cadena francesa irán viendo estos cambios en el resto de la red.
El plan integral que anuncia la cadena llega en un momento en que las ventas atraviesan la peor crisis de la historia del sector. «Desde ya, el hecho de tener que cerrar los dos días de censo -un fin de semana, para colmo, nuestro mejor momento-no ayuda para nada», se encrespa Fabbri.
Es que ayuda es justamente lo que necesita el comercio minorista: Carrefour cerraría el ejercicio con ventas cercanas a u$s 4.000 millones, cifra que representaría una caída de 10% respecto de su facturación del año anterior. S.D.
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