El ministro de Economía, Domingo Cavallo, enfatizó ayer que la Argentina «no va a reestructurar la deuda externa ni pedirá una refinanciación» de las obligaciones acordadas con los organismos multilaterales de crédito.
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El funcionario calificó de «delirantes» a los analistas que plantearon la posibilidad de que, en un futuro no muy lejano, la Argentina se vea obligada a reestructurar su abultada deuda externa, que, según cifras oficiales, alcanzó a superar, en diciembre pasado, los 128.000 millones de dólares.
Cavallo sostuvo que la pretensión del gobierno es que la Argentina sea vista por los organismos crediticios «como lo es Canadá, los países europeos, Singapur y el propio Estados Unidos. Queremos depender cada vez menos de los aportes de organismos multilaterales o de aportes de contribuyentes impositivos y, sobre todo, de los países extranjeros».
Resaltó que «se va a trabajar para tener cada vez mejor crédito, mejor financiamiento en los mercados abiertos» de capitales. El ministro salió así al cruce de declaraciones de diversos académicos estadounidenses, a los que calificó de «delirantes que dicen cosas que nada tienen que ver con lo que quiere la Argentina», quienes consideraron como probable que el gobierno buscaría una refinanciación de las obligaciones internacionales, así como una reestructuración de los pagos de la deuda externa.
Sin sentido
«Hoy hablé con el presidente del Banco Central de Brasil, Arminio Fraga, y me advirtió que los efectos negativos en los mercados de las medidas anunciadas se debían a dos documentos que estaban circulando por Internet», reveló. «Uno es de un tal Calomiris o Calamaris, que desde una universidad estadounidense publicó en 'The Wall Street Journal' que vamos a tener que renegociar nuestra deuda con los organismos internacionales, y otro firmado por alguien del FMI (a quien no identificó), que hace un tiempo hablaba de las dos monedas, pero pronosticaba que el peso se iba a acercar al dólar o al euro sólo cuando éstos se depreciaran. Eso no tiene ningún sentido: vamos a tener una moneda más estable y de mejor calidad que el dólar o el euro. No vamos a ir a una moneda depreciada (y, por lo tanto, despreciada), sino todo lo contrario.»
Decisión
El ministro recomendó: «No les presten atención a estos delirantes académicos que opinan desde lugares totalmente alejados de la realidad: no vamos a pedir ningún refinanciamiento».
Cavallo también admitió que el Banco Central adquirirá euros cuando se dispare la canasta de monedas. «Cuando la Argentina tenga fijado el peso en euros y dólares, las reservas del Central deberán ser mitad en euros y mitad en dólares. Así, contribuiremos a internacionalizar el euro y la competencia entre esas dos monedas. Pero eso lo decidirá el Banco Central, cuando entre en vigencia el nuevo tipo de cambio.»
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