18 de abril 2001 - 00:00

Cavallo peleará nueva ley de jubilaciones

El gobierno le dirá hoy a la misión del Fondo Monetario Internacional que está dispuesto a postergar la reforma de las jubilaciones -tema de un decreto de necesidad y urgencia hoy suspendido- hasta lograr que el Congreso apruebe una nueva ley. Esto lo decidieron ayer Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo en una secreta reunión a la hora de la siesta en la Casa de Gobierno llamada para instruir a los funcionarios que recibirán a los delegados del FMI, Armando Caro Figueroa y Patricia Bullrich.

Esta decisión es lo que explica la firma del decreto de postergación de la vigencia de la reforma previsional por tres meses a partir de que se resuelvan los amparos judiciales. Es decir por el tiempo que dice Cavallo que necesita para persuadir a los legisladores de que puede ofrecerles una alternativa mejor para un nuevo sistema de retiros.

Traslado

De esa reunión salió otra iniciativa que dará que hablar: De la Rúa trasladará la Oficina Anticorrupción que hoy depende del ministro de Justicia al área presidencial. Su hermano Jorge le cederá al control de esa polémica oficina que es acusada por la oposición política de ser una herramienta de persecución.

La comunicación al FMI significa el desembarco de Cavallo en el debate previsional, algo que le costó al gobierno nada menos que la escisión con el Frepaso, la ruptura parlamentaria con la oposición y una batalla judicial que hasta ahora van ganando los críticos de esa reforma.

Lo que el ministro le explicó ayer al Presidente es que un sistema previsional no puede estar basado en la inseguridad de un decreto, algo a lo que acudió De la Rúa cuando buscaba el blindaje financiero. La reforma que firmó significaba en el mediado y largo plazo un alivio sobre el presupuesto que se calculó en los $ 2.000 millones hacia el año 2005. Ahora Cavallo apuesta a que el Congreso le va a aprobar un nuevo sistema que quiere basar en la división de las pensiones remuneradas con aportes de los trabajadores respecto de las pensiones no retributivas para los más pobres. Ese es el eje, entiende el ministro, de la crisis de financiamiento del sistema que debe superar una ley discutida con la paciencia que ya dedicó a la reforma anterior, que cree tan mejorable como la convertibilidad de 1991.

La primera ley de reforma previsional de 1993, por ejemplo, la postergó Cavallo por un debate de casi año y medio que mantuvo con el entonces diputado Juan González Gaviola (hoy vicegobernador de Mendoza por la Alianza de la que es ministro). « Discutimos en una mesa en la que estuvo hasta el Partido Comunista», recuerda Caro Figueroa cuando elogia el método que aplicó Cavallo para lograr esa votación de la ley que privatizó el sistema.

Esta nueva ley previsional la quiere tener
Cavallo aprobada antes de fin de año y para eso se prepara hasta el nuevo diseño del gabinete. La semana que viene el Presidente firmará la creación de la llamada Agencia Social, que asumirá la responsabilidad de atender las pensiones no retributivas. «En la Argentina se están pagando ayuda social con aportes de trabajadores y eso es un disparate», es el argumento de Caro Figueroa, hoy encargado de redactar el diseño de esa nueva oficina que tiene dueño pero cuyo nombre De la Rúa esconde a todos. « El nombre ya está acordado, no se preocupen», les dijo ayer a sus interlocutores en la reunión que se cuenta aquí.

Misión

Las pensiones de los trabajadores que aportan serán tema del nuevo Ministerio de Seguridad Social, que también se creará la semana que viene y que hasta nuevo aviso tiene como futuro responsable al propio Caro Figueroa.

Cuando el salteño asumió la vicejefatura de gabinete recibió una misión del Presidente a la que dedica todas sus horas:
estudiar el decreto de reforma previsional y discutir con el experto Osvaldo Giordano el nuevo sistema. Además debe despejarle la silla a Marcos Makón, a quien le han prometido el regreso a la Jefatura de Gabinete para encargarse de la postergada reforma del Estado. La principal señal que tiene es que quien ocupa el puesto que tenía -Caro Figueroa-ha mantenido en sus cargos a los técnicos que llevó cuando era el delegado de Chacho Alvarez en los cuarteles de Chrystian Colombo.

Hoy,
Makón se entrevistará con Colombo, con quien deberá acordar los términos de este retorno que no puede ser nunca, según este frepasista mediterráneo (comparte fidelidades con Cavallo y con Chacho), en una jerarquía menos a la que tenía antes, es decir la que ocupa hoy Caro Figueroa.

Cavallo
acaparó, como era esperable, la atención ayer de los ministros citados a la reunión de gabinete por Fernando de la Rúa. Con el nervio que anima estas horas del ministro, concentró la explicación de los beneficios del proyecto de nueva convertibilidad en que la Argentina entrará en una euforia de tasas bajas en créditos en euros y en un proceso de cambio de deudas en dólares a tasa alta por deudas en euros a tasas más bajas.

Debió tolerar que el Presidente le anunciase
que había subido a su más viejo enemigo de los tiempos del menemismo, Carlos Corach, al Tango 01 que lo llevará hoy a Washington. Le compensaron con la designación de su socio Carlos Bastos al frente de una comisión con Bullrich y el abogado del ministerio Carlos Tomber para revisar la posición del Estado en la privatizada Aerolíneas Argentinas, la misma que hizo su otro adversario, Roberto Dromi.

En lo que quedó de la reunión, el gobierno confirmó el adelanto de este diario de que el área de Comunicaciones la asumirá ahora
Nicolás Gallo, quien además se convertirá en un supersecretario presidencial. Será el único de los secretarios que dependen del Presidente que asistirá a las reuniones de gabinete ( Colombo los dejó afuera de esas reuniones cuando asumió la Jefatura de Gabinete) y los representará en el pleno de los ministros.

Lopérfido
quedará a cargo de la Cultura y también del manejo de la ex «ATC» y de las radios estatales en el nuevo multimedios que controlará un grupo de funcionarios. Uno de ellos lo aportará Cavallo, según indica el decreto de creación de ese polémico ente.

Como no quedaba mucho tiempo, el Presidente les ordenó a los ministros que el viernes se reúnan con Colombo y unos asesores de Nueva Zelanda que dicen que saben mucho de reforma del Estado para mostrarles los papeles sobre cómo deben reducir los gastos. La orden es bajar el compromiso del gasto entre $ 300 y $ 600 millones este año y nadie se puede apartar de ese deber.

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