23 de agosto 2002 - 00:00

CER se pagaría en más cuotas al final del plazo original

Como toda reunión multitudinaria ayer el cónclave gobierno-legisladores-banqueros no sirvió demasiado para resolver el conflicto por la actualización de los préstamos privados. Por tal motivo se convocó para el próximo miércoles a un encuentro, con menos participantes, pero al que cada sector involucrado deberá llevar su propuesta definitiva tendiente a lograr una salida final a la aplicación del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER).

Esa solución se basaría, según el clima con que finalizó el encuentro de ayer, en aplicar el CER en forma escalonada en la banda de préstamos con montos más bajos, por ejemplo de hasta $ 200.000
, agregando cuotas al final de la amortización por la capitalización del CER. De este modo los bancos podrían diseñar esquemas diferenciales según los sectores económicos.

El esquema a aplicar se basa en montos escalonados en bandas de hasta $ 200.000 y de hasta $ 400.000, con el fin de afectar lo menos posible las cuotas que hoy pagan los deudores. La parte indexada por el CER se sumaría a la deuda y comenzaría a cancelarse al final del período inicial pactado al inicio del préstamo entre el banco y el beneficiario. El criterio a aplicar en el caso de la cuota es que ésta deberá ser flexible sin comprometer la situación del deudor.

•Desorganización

La reunión comenzó poco después de las 10 en la Jefatura de Gabinete bajo la tutela de Alfredo Atanasof y fue bastante desorganizada. Predominaron discusiones prolongadas, y hasta algún entredicho entre un diputado y los banqueros por la autoría de la pesificación, que no arrojaron luz al conflicto.

Por ello se acordó convocar para la próxima semana a unos pocos representantes de cada sector involucrado, quienes deberán asistir con su propuesta final. Así el gobierno, de aprobar la solución consensuada, la impulsará para terminar con este problema.

Acompañaron a Atanasof el ministro Roberto Lavagna, el titular del Banco Central Aldo Pignanelli, el subsecretario de Finanzas Leonardo Madcur y el subsecretario de PyMEs, Julio Massara. Los banqueros estuvieron representados por Mario Vicens y Norberto Peruzzotti (Asociación de Bancos Argentinos), Ricardo Gutiérrez y Carlos Heller (Abappra).

El Parlamento aportó los diputados justicialistas Rodolfo Frigeri, Humberto Roggero, Omar Becerra, Daniel Basile, Rafael González, Julio Gutiérrez, los radicales Noel Breard (el que, confundido, acusó a los banqueros por la pesificación cuando debía haberlo hecho por el «corralito»), Guillermo Corfield, y los senadores justicialistas Marcelo López Arias y Jorge Capitanich.

Los banqueros, por intermedio de Vicens, reivindicaron el rol del CER diciendo que: «había que preservar el ajuste del capital (prestado) vía el CER». Porque en una economía con inflación era necesario tener un mecanismo como el CER», justificó el ex-secretario de Hacienda de Machinea.

Quizás
Frigeri, en rol de mediador, llamó la atención de todos advirtiendo que «por el momento la situación es manejable, y hay que aprovecharla para volver a generar confianza». Pero reconoció lacónicamente que, «si no hay reactivación, nadie cobrará nada...», para desvalorizar la importancia del mecanismo de ajuste que finalmente se elija. Roggero sostuvo que «ellos (por los diputados) estaban para resolver el problema y que sabían que la prórroga votada era la última». Pero los banqueros contraatacaron diciendo: «Si lo suspenden nuevamente o lo elimina se generará tal incertidumbre frente al cambio de reglas de juego, que se potenciará la cultura del no pago». Roggero reafirmó el compromiso del bloque de no prorrogarlo más y sacar una solución definitiva.

Los diputados reconocieron además la necesidad de mantener un equilibrio entre ahorristas y deudores, porque de lo contrario los bancos terminarán sin poder devolver nada. Los representantes de los bancos manifestaron que vieron un acercamiento de las posiciones, sobre todo en la necesidad de que exista el CER.
«Los bancos quieren poder recuperar los créditos: nadie quiere ser un rematador de fábricas, campos y electrodomésticos», argumentaron. Después del encuentro, López Arias dijo a este diario que «los vi más flexibles a los banqueros», y agregó que está claro que «tampoco quieren prolongar mucho más esta situación».

Vicens
acotó que nadie podía soslayar el principio que «si las obligaciones (depósitos) de los bancos se ajustaban con el CER, las acreencias (créditos) debían indexarse también vía CER».

«Pero ello no impide que busquemos soluciones sectoriales»,
fue un pensamiento en voz alta de todos los presentes para evitar que la masa crediticia se vuelva incobrable.

•Demagogia

Cuando todo parecía relajarse en la intrascendencia Breard, en un ataque de demagogia, embistió contra los banqueros acusándolos de la paternidad de la pesificación. Nadie se atrevió a recordarle que los padres de esa criatura deforme fueron Héctor Magnetto («Clarín»), Ignacio De Mendiguren (UIA) y el grupo Techint. Tampoco se olvidaron de la participación protagónica del ex-ministro Remes Lenicov.

Curiosamente Heller -participante del renombrado Grupo Productivo-fue uno de los que tomó el guante y le contestó a Breard, quién defendió además el pago con bonos de las deudas. Allí los banqueros enfatizaron que no querían más bonos públicos en sus carteras.

Antes que nadie mencionara cómo cubrir el costo de cualquier solución, Lavagna se adelantó y advirtió que «no se le puede pedir más subsidio para compensaciones al gobierno».


El representante de las PyMEs propuso una especie de plan de ahorro previo, donde se cancelaría con un mecanismo de cuotaparte. Pero lo cierto es que pocos entendieron esta iniciativa de Massara. Poco tiempo ocupó el tema de las sentencias judiciales, que apenas fue mencionado sin ninguna definición nueva por parte de todas las partes.

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