CER se pagaría en más cuotas al final del plazo original
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Esa solución se basaría, según el clima con que finalizó el encuentro de ayer, en aplicar el CER en forma escalonada en la banda de préstamos con montos más bajos, por ejemplo de hasta $ 200.000, agregando cuotas al final de la amortización por la capitalización del CER. De este modo los bancos podrían diseñar esquemas diferenciales según los sectores económicos.
•Desorganización
Los banqueros, por intermedio de Vicens, reivindicaron el rol del CER diciendo que: «había que preservar el ajuste del capital (prestado) vía el CER». Porque en una economía con inflación era necesario tener un mecanismo como el CER», justificó el ex-secretario de Hacienda de Machinea.
Quizás Frigeri, en rol de mediador, llamó la atención de todos advirtiendo que «por el momento la situación es manejable, y hay que aprovecharla para volver a generar confianza». Pero reconoció lacónicamente que, «si no hay reactivación, nadie cobrará nada...», para desvalorizar la importancia del mecanismo de ajuste que finalmente se elija. Roggero sostuvo que «ellos (por los diputados) estaban para resolver el problema y que sabían que la prórroga votada era la última». Pero los banqueros contraatacaron diciendo: «Si lo suspenden nuevamente o lo elimina se generará tal incertidumbre frente al cambio de reglas de juego, que se potenciará la cultura del no pago». Roggero reafirmó el compromiso del bloque de no prorrogarlo más y sacar una solución definitiva.
Los diputados reconocieron además la necesidad de mantener un equilibrio entre ahorristas y deudores, porque de lo contrario los bancos terminarán sin poder devolver nada. Los representantes de los bancos manifestaron que vieron un acercamiento de las posiciones, sobre todo en la necesidad de que exista el CER. «Los bancos quieren poder recuperar los créditos: nadie quiere ser un rematador de fábricas, campos y electrodomésticos», argumentaron. Después del encuentro, López Arias dijo a este diario que «los vi más flexibles a los banqueros», y agregó que está claro que «tampoco quieren prolongar mucho más esta situación».
Vicens acotó que nadie podía soslayar el principio que «si las obligaciones (depósitos) de los bancos se ajustaban con el CER, las acreencias (créditos) debían indexarse también vía CER».
«Pero ello no impide que busquemos soluciones sectoriales», fue un pensamiento en voz alta de todos los presentes para evitar que la masa crediticia se vuelva incobrable.
•Demagogia
Cuando todo parecía relajarse en la intrascendencia Breard, en un ataque de demagogia, embistió contra los banqueros acusándolos de la paternidad de la pesificación. Nadie se atrevió a recordarle que los padres de esa criatura deforme fueron Héctor Magnetto («Clarín»), Ignacio De Mendiguren (UIA) y el grupo Techint. Tampoco se olvidaron de la participación protagónica del ex-ministro Remes Lenicov.
Curiosamente Heller -participante del renombrado Grupo Productivo-fue uno de los que tomó el guante y le contestó a Breard, quién defendió además el pago con bonos de las deudas. Allí los banqueros enfatizaron que no querían más bonos públicos en sus carteras.
Antes que nadie mencionara cómo cubrir el costo de cualquier solución, Lavagna se adelantó y advirtió que «no se le puede pedir más subsidio para compensaciones al gobierno».
El representante de las PyMEs propuso una especie de plan de ahorro previo, donde se cancelaría con un mecanismo de cuotaparte. Pero lo cierto es que pocos entendieron esta iniciativa de Massara. Poco tiempo ocupó el tema de las sentencias judiciales, que apenas fue mencionado sin ninguna definición nueva por parte de todas las partes.




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