Néstor Kirchner conversó con su par peruano, Alejandro Toledo, durante la cena de los integrantes de la cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones que se celebra en Brasilia.
Néstor Kirchner llegó a Brasilia ayer, a las 7 de la tarde, para asistir a una nueva cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones, experimento de integración regional que alienta la cancillería brasileña y que acompaña con entusiasmo el gobierno de Venezuela. Los preparativos de la reunión tuvieron lugar ayer, con un intercambio entre cancilleres que resultará en un conjunto de documentos de carácter político, destinados sobre todo a darle continuidad a este emprendimiento internacional. Como se consignó ya en este diario, esos textos reflejarán una vez más la tensión existente entre quienes pretenden, con el gobierno brasileño a la cabeza, que la Comunidad Sudamericana de Naciones sea un sujeto principal de la política regional, y quienes aspiran a moderar ese énfasis convirtiéndola solamente en una bisagra entre las dos entidades a las que debe fortalecerse: la Comunidad Andina de Naciones y el Mercosur.
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Sin embargo, estos debates y pronunciamientos serán sólo el decorado de movimientos más definidos por parte de los presidentes que asistirán al encuentro.
Son estos hechos los que conviene consignar para detectar el interés inmediato de esta asamblea para quienes participan en ella:
• Hugo Chávez será una estrella principal, de «shopping» con sus petrodólares. El bolivariano aspira a realizar su clásico aparte con Kirchner y Lula. Ya lo hicieron en Montevideo, durante la asunción de Tabaré Vázquez, y después en la Granja do Torto, la residencia presidencial brasileña, adonde Lula invitó a sus otros dos colegas a una churrasqueada. Sin embargo, anoche el formato del encuentro estaba todavía por definirse en Brasilia. A las 21 comenzó la comida que ofreció el dueño de casa en el Palacio Itamaraty. La sobremesa podría ser aprovechada para ese encuentro triangular. Si no, Lula, Kirchner y Chávez aprovecharían el desayuno de hoy. ¿Más tarde? Imposible. Como de costumbre, el Presidente se retirará en pleno desarrollo de los trabajos, que se extenderán durante la mañana. El protocolo brasileño volvió a lamentar ayer ese retorno adelantado.
• De todos modos, la aproximación a Chávez será rentable, al menos en términos electorales, para Kirchner. Podrá anunciar, por ejemplo, la compra de maquinaria agrícola por u$s 500 millones en los próximos 5 años, además de cursos de cooperación técnica para la capacitación del escaso campesinado venezolano. Se informó sobre esto en la edición de ayer de este diario. Además, el bolivariano Chávez comprará los bonos que le ofreció Julio De Vido durante su viaje a Barinas, el fin de semana pasado. Sin embargo, De Vido no se destacará por estas operaciones sino por otra, más ligada a sus intereses inmediatos. En efecto, Chávez anunció ayer con Kirchner la compra por parte de PDVSA de una cadena de 150 estaciones de servicio y una refinería de la firma RHASA (ver vinculada).
Al lado del Presidente se encontraban De Vido y Rafael Bielsa, cancillercandidato que siempre se preguntó por las razones últimas del dinamismo en la relación con Venezuela, que controla el titular de Infraestructura. Al lado de Chávez, el titular de la petrolera PDVSA, Rafael Ramírez, y su antecesor y actual canciller, Alí Rodríguez.
• RHASA, de la familia marplatense Sambucetti, es sólo parte del paquete de refinamiento y distribución que los bolivarianos adquirirán en la Argentina.
También figuran allí Sol Petróleo y Carboclor (una fábrica de solventes), ambas pertenecientes a la estatal uruguaya ANCAP. El interés por estas adquisiciones está claro entre los expertos locales del mercado de los hidrocarburos. A los venezolanos les interesa cualquier compañía que permita refinar su petróleo, demasiado pesado para ser vendido con éxito en un sistema internacional que carece de las destilerías suficientes. Pero, ¿se justifica el precio que pagará PDVSA por estas compañías? Sólo por RHASA pagará u$s 100 millones. La respuesta es afirmativa pero con una condición: que estas firmas sirvan para juegos más sofisticados en el mercado argentino de naftas.
Dicho más claramente: si los nuevos dueños de RHASA cuentan con un compromiso de las autoridades públicas para que adquieran fácilmente petróleo barato que, refinado, se le venderá a la grandes distribuidoras de combustibles (como Shell o Esso), la cifra que pagará Chávez es más que razonable. Es decir: el bolivariano estaría comprando destilerías para alquilárselas a las grandes firmas, sólo que con la ventaja de contar con un petróleo más económico para refinar. En esto último encontraría su papel la estatal argentina ENARSA. Suspicacias del sector. Para el anecdotario: fue central en toda la operación el papel de Adelmo Gabbi, el presidente de la Bolsa de Comercio, convertido en este caso en una suerte de gestor delante del Ministerio de Infraestructura, donde cuenta con contactos privilegiados.
• La operación de RHASA no debería llamar la atención frentea otros movimientos de dinero que anunció ayer Chávez en Brasilia. En efecto, con la misma pretensión de ampliar su capacidad de refinamiento, PDVSA anunció lo que se adelantó en este diario los últimos días: la construcción, en conjunto con Petrobras, de una refinería en el estado brasileño de Pernambuco, con una inversión de u$s 2.500 millones. Además, se informó que las dos compañías explotarán un yacimiento de gas en Venezuela con inversiones por u$s 2.200 millones. Novedades muy alentadoras para la inquietante crisis política que atraviesa Lula.
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