Caracas (Reuters) -Venezuela necesitaría la autorización de ExxonMobil para vender su participación en la refinería Chalmette, en Estados Unidos, de la que la petrolera estadounidense y la estatal PDVSA son accionistas en partes iguales, dijo ayer un alto funcionario del gobierno de Hugo Chávez.
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Analistas habían especulado con la posibilidad de que Venezuela decidiera compensar a Exxon con 50% de la planta, en medio de la batalla legal desatada por la nacionalización en 2007 de un proyecto de crudo pesado que la empresa estadounidense operaba en Venezuela.
«No puede venderse sin la firma de Exxon», dijo el viceministro venezolano de Hidrocarburos, Bernard Mommer, a periodistas, insinuando que la salida propuesta por Caracas no está siendo aceptada por la multinacional.
Según el funcionario de Chávez, el valor de la participación de Venezuela en la refinería sería suficiente para pagar a Exxon por la estatización de Cerro Negro, en la Faja Petrolera del Orinoco.
Un día antes, el ministro de Energía y presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Rafael Ramírez, aseguró que los activos de Exxon nacionalizados el año pasado valen mucho menos que el 50% que tiene su país en Chalmette, aunque dijo que la venta de ese activo en Estados Unidos es uno de «los escenarios sobre la mesa».
Recientemente, la petrolera estadounidense logró un dictamen que congela activos y fondos de PDVSA por más de 12.000 millones de dólares para asegurarse el pago de una compensación en caso de que gane el arbitraje que interpuso contra Venezuela por la toma de Cerro Negro.
El gobierno de Chávez, quien aseguró que Washington está detrás de los movimientos de Exxon, respondió suspendiendo las ventas a la compañía, e incluso llegó a amenazar con dejar de exportar crudo a Estados Unidos, adonde se destina actualmente más de 50% del petróleo venezolano.
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