22 de marzo 2007 - 00:00

China mejora exportaciones y la Argentina en sombras

Al principio de la gestión de Néstor Kirchner se creyó que China sería una especie de panacea para la economía argentina. Ese país no sólo invertiría millonarias sumas, sino que abriría su mercado para que las exportaciones argentinas se multiplicaran. No pudo ser. El error de declarar a ese país economía de mercado (no se pueden trabar compras de ese origen) provoca hoy un déficit comercial serio y creciente, que este año llegaría a los u$s 1.000 millones. Para colmo, las importaciones chinas son las menos productivas para el país, ya que se concentran en bienes de consumo y destruyen sectores industriales locales clave, como textiles, calzado y electrodomésticos. Sobre las millonarias inversiones, aún no hay novedades.

China mejora exportaciones y la Argentina en sombras
China ya es un problema serio para el comercio exterior argentino. Los datos de la balanza comercial de febrero muestran que cada mes el déficit bilateral aumenta y se consolida peligrosamente en cifras preocupantes, que podrían llegar a los u$s 1.000 millones este año. Ante esto, el gobierno de Néstor Kirchner, en conjunto con el brasileño que enfrenta el mismo problema, están diseñando dos políticas activas para enfrentar la tendencia. Por un lado, acelerarán algunas trabas para importaciones chinas clave, como calzados y electrodomésticos. Por el otro, en las próximas semanas se organizarán misiones comerciales de los dos países para hablar directamente con el gobierno chino sobre este problema y pedir que aumenten las compras al Mercosur.

Según los datos difundidos ayer por el INDEC, en los dos primeros meses de 2007, el desequilibrio entre exportaciones e importaciones en contra de la Argentina llegó a los u$u 121, fruto de exportaciones por u$s 289 millones e importaciones por u$s 410 millones. Como la tendencia es ir incrementando el resultado desvaforable en unos u$s 30 millones por mes, para fin de año el déficit alcanzaría los u$s 1.000 millones, un panorama absolutamente contrario al del período posconvertibilidad (2002-2006), cuando se llegó a pensar en China como el socio estratégico fundamental para el comercio exterior argentino. En esos años, el resultado superavitario había alcanzado los u$s 806 millones en 2002, u$s 1.771 millones en 2003, u$s 1.326 millones en 2004, u$s 1.021 millones en 2005 y u$s 523 millones en 2006. Entre fines de 2003 y mediados de 2004, las importaciones desde china empezaron a crecer, acompañando el aumento del consumo interno. Como el volumen exportado, que nunca logró desprenderse de las ventas de soja y sus derivados como producto clave de los envíos a ese mercado, se estancó; lentamente, la tendencia superavitaria fue recortándose hasta llegar en el segundo semestre del año pasado al déficit que ahora se profundiza.

La causa es el aumento de las compras chinas para abastecer mercados como el calzado, textiles, electrodomésticos (especialmente acondicionadores de aire), celulares y motores (dos rubros que se toman dentro del INDEC como bienes de capital). Todos estos productos se relacionan más con el aumento acelerado del consumo interno y con las ventas que se concretan a través de grandes cadenas comerciales. Poco tienen que ver con el alza de la productividad o con inversiones del sector privado local. La situación se empeora por la declaración de China como economía de mercado en noviembre de 2004, mientras el premier Hu Jintao visitaba Buenos Aires. Por esta decisión, el arancel máximo que se le puede cobrar a una importación de ese origen no puede superar 35%, según las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esto provocó que las defensas contra las importaciones chinas, producidas con costos de fabricación muy bajos, sean más que limitadas. Ante este panorama, que se repite casi calcadamente en Brasil, los dos países planifican dos acciones:

  • Internamente y desde abril, tal como anticipó el martes pasado este diario, comenzarán a trabarse vía salvaguardas las importaciones de calzado chino. Las secretarías de Industria de los dos Estados (por la Argentina trabaja el responsable del área, Miguel Peirano), están terminando de redactar los decretos finales, que se presentarán en los próximos días. La misma política se aplicará para los electrodomésticos, especialmente los acondicionadores de aire. En estudio están los sectores textiles y los celulares.

  • Dos misiones oficiales, una por cada país, serán enviadas a Shanghai y Pekín en algunas semanas; ambas tendrán el mismo mensaje: China debe aumentar las compras provenientes del Mercosur, especialmente las industriales. La Argentina insistirá puntualmente en que ese mercado debe interesarse más en los alimentos con valor agregado fabricados por las empresas locales. En esta misión trabaja el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía.
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