El trato permite a International Business Machines concentrarse en sus operaciones más rentables como los de servicios técnicos y los de software. IBM tendrá ganancias antes de impuestos de 900 a 1.200 millones de dólares y mejorará los márgenes brutos de utilidades en 3 puntos porcentuales, según la firma. El pacto, que requirió 13 meses de negociaciones y que se cerraría en el segundo trimestre del año próximo, estipula que Lenovo le pague a IBM 650 millones de dólares en efectivo y 600 millones de dólares en títulos, y que asuma 500 millones de dólares en deuda.
IBM mantendrá una participación de 18,9% en Lenovo, que mudará su casa central de computadoras personales de Pekín a Nueva York y que posiblemente lance sus acciones en el índice NASDAQ o en la Bolsa de Nueva York. El acuerdo coloca a Lenovo en un pequeño, pero creciente grupo de fabricantes chinos que compran marcas extranjeras. «Las compañías chinas quieren tener una parte más grande de la cadena de valor. Lo veremos en el futuro, que firmas chinas que tuvieron mucho éxito compren participaciones en otras empresas», expresó William De Vijlder, director de inversiones Fortis Investments.
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