ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

11 de julio 2007 - 00:00

Cines: compras en un negocio en baja

ver más
«Sabemos que es un negocio que en la Argentina no anduvo del todo bien los últimos años, y que la cantidad de espectadores está decreciendo desde hace tres años. Pero conocemos de esto, y con algunas películas que sean éxitos masivos, se recuperará.» En diálogo con este diario, Alfredo Irigoin, flamante copropietario de la cadena Hoyt's General Cinemas, dijo mostrarse confiado sobre el futuro de las pantallas que acaban de comprar a sus anteriores dueños, la australiana Hoyt's y la estadounidense AMC Entertainment.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Los compradores fueron el fondo Linzor Capital Partners, que manejan Irigoin y su ex compañero en el JP Morgan, Tim Purcell, junto con la familia venezolana Ulivi, dueña de la mayor cadena de cines de su país. El fondo tendrá 85% de las acciones de la nueva sociedad, y los venezolanos, el restante 15%. Sin embargo, en el mercado se dice que los Ulivi serían a su vez los principales accionistas de Linzor. Lo concreto es que otras dos compañías extranjeras se van de la Argentina, un dato poco alentador sin dudas. Explica Irigoin que «AMC, que compró General Cinemas hace tres años, decidió ahora concentrarse en su mercado principal, Estados Unidos. Por su parte, Hoyt's, que en Australia es un multimedio muy importante, tomó la misma decisión».

Esta salida se une a la de la también australiana Village Cinemas, que vendió su nombre y operaciones a Eduardo Novillo Astrada -que era su gerente general- y a un misterioso socio estadounidense, que nunca habría visitado la Argentina. Los problemas que enfrenta la «sucesión local» de Village son de una dimensión tal que debieron vender a un precio muy inferior al de mercado su complejoinsignia: el que está frente al cementerio de La Recoleta, para cancelar parte de su pasivo.
Igual que sucedió con Village, los compradores de Hoyt's podrán seguir utilizando esa marca en sus complejos. «Vamos a conservarla, pero sacándole el 'General Cinemas'. Nuestros complejos serán sólo Hoyt's», revela Irigoin. Agrega el empresario: «Tenemos planes de expandirnos en el país y en la región: aquí avanzaremos en dos proyectos (uno en el área metropolitana; el otro en el interior); en el exterior está muy firme nuestra intención de ir a Perú y a Colombia».

De todos modos, la primera tarea que deberán encarar los compradores es la puesta en valor de sus salas actuales, que -justamente por la decisión estratégica de venderlas- no recibieron por parte de sus ex dueños la debida atención en técnica, oferta comercial adjunta y en mantenimiento.

El mayor enemigo que enfrentan hoy las salas de cine es la multiplicación de oferta de entretenimiento: DVD, TV digital con video on demand, las películas truchas que se venden incluso antes de que se estrenen. Y todo eso a una fracción de lo que cuesta una entrada al cine. «Es verdad todo eso, pero uno suele comer en su casa e igual sale a comer afuera de vez en cuando. Pero es cierto: si uno sale con toda la familia, hoy el cine es un programa caro. Vamos a trabajar sobre nuestra política de precios para maximizar la concurrencia. Hoy ya no es posible sentarse a esperar al cliente, porque solo no viene: hay que ofrecer buen producto, buen servicio y buenos precios», admite Irigoin.

Los vendedores se desprendieron de un total de 159 salas de cine, la mayoría de ellas en la Argentina, pero también algunas pocas en Chile, Brasil y Uruguay (las de Punta del Este Shopping Center). Irigoin y Purcell, por su parte, tienen como antecedente en este complejo negocio haber fundado en 1994 -a través de un fondo del JP Morganla cadena Cinemex, que vendieron ocho años después.

S.D.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias