4 de octubre 2007 - 00:00

"Club del dólar alto" ya tiene otra entidad "K"

José Ber Gelbard
José Ber Gelbard
El «Club del Dólar Alto» tiene nueva sede: un grupo de empresarios «K», favorecidos por el cierre de importaciones que fuerzan el tipo de cambio y las medidas proteccionistas del gobierno, todos ellos encabezados por el hilandero Aldo Karagozian, constituirán hoy la autodenominada Confederación Empresaria de la República Argentina (CERA), que presidirá el controvertido Marcelo Fernández.

Este dirigente, cabe recordarlo, mantuvo una dura pelea en el seno de la CGE (Confederación General Económica), que finalmente perdió. De hecho, el nuevo titular de la CGE, Daniel Millaci, anuncia también para hoy el «relanzamiento» del Pacto Económico Social junto con el secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Será en el edificio histórico de la CGE, del que Fernández terminó siendo desalojado.

Y como a confesión de parte, relevo de prueba, hay que decir que tanto la vieja CGE como la flamante CERA eligieron el 4 de octubre como fecha emblemática para sus lanzamientos: lo hicieron porque se cumplen 30 años del fallecimiento de José Ber Gelbard, que fuera militante del Partido Comunista, y -sobre todo- «inventor» de la «inflación cero» durante sus días de ministro de Economía de Juan Perón y -tras la muerte de éste- de Isabel Perón. Estos empresarios, entonces, confiesan añorar esos días de control policial de listas de precios máximos que nadie cumplía, el desabastecimiento y el caos económico que provocó esa política. Esos días concluyeron en hiperinflación y el posterior «Rodrigazo», que a su vez acabaría con el frágil gobierno de la viuda de Perón. Su actividad « privada» llevó a Gelbard -según el libro del fiscal Ricardo Molina- a «obtener» un tercio de las acciones de Aluar a cambio de favores prestados.

Quizá por esto, los de la CERA anuncian la presencia en su acto iniciático de los ministros Miguel Peirano y Carlos Tomada, y sobre todo del diputado Carlos Kunkel. Por aquellos días los Montoneros -corriente a la que adscribía el mencionado legislador en esa época turbulenta- se constituyeron en el principal apoyo político de Gelbard. Karagozian, a través de su insólita «Fundación Pro-Tejer» que pelea para cerrar las fronteras a cal y a canto para que no entren sábanas y toallas extranjeras, es el principal impulsor de esta «corriente alternativa», cuya obvia intención es pelear el cetro por constituirse en la más «K» de las gremiales empresarias, un título al que aspiran muchas (la CAME del ex menemista Osvaldo Cornide es un caso claro, pero hay otras aun más importantes). De hecho, el magnate propietario de las principales hilanderías del país junto con su hermano Teddy, integrará el primer Comité Ejecutivo de la flamante entidad. Lo acompañarán empresarios de sectores como los fabricantes de sweaters, de calzado, de indumentaria, de marroquinería, etc., o sea todos lo que volvieron a la vida gracias a la substitución de importaciones pero que desde 2001 casi no han invertido las pingües ganancias que les permite la política económica para incrementar la producción y evitar la inevitable suba de precios que provoca una mayor demanda contra la misma oferta de bienes. A pesar de su renuencia a invertir, el gobierno no sólo no los califica de «conspiradores» -como sí hace con otros sectores-sino que sigue premiándolos con barreras paraarancelarias, tipo de cambio alto, etc.

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