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4 de agosto 2008 - 00:00

Cóctel de empresarios con Doha como el tema central

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Antes del seminario, empresarios argentinos y brasileños se cruzaron en una cena en el Hotel Hilton. Hoy discutirán por comercio y dólar alto.
Anoche empresarios brasileños y argentinos comenzaron a tratar de limar las diferencias que surgieron tras el fracaso de la Ronda de Doha. Fue durante un cóctel y posterior comida en el Hilton de Puerto Madero, en el que Paulo Skaf, el textil que preside la poderosa FIESP (Federaçao das Indústrias do Estado de Sao Paulo), hizo de anfitrión.

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El ágape -a pesar de que al país llegarán entre ayer y hoy 300 empresarios brasileños- estuvo limitado a una docena de hombres de negocios por país. Por los brasileños estuvieron los representantes de los grandes grupos de ese país: Camargo Corrêa, Odebrecht, Usiminas y Alpargatas, entre otros.

  • Invitados locales

  • Del lado argentino se invitóal presidente de la UIA, Juan Carlos Lascurain, a José Ignacio de Mendiguren (textiles), a Guillermo Noriega (Tenaris) y Daniel Novegil (Ternium), ambas del Grupo Techint; también a Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Alberto Alvarez Argüello ( laboratorios), Joaquín de Grazia (Frigorífico Tres Arroyos), Carlos Ormaechea ( Tecpetrol) y Daniel Klainer (Aluar), entre los asociados a la central fabril. Fuera del ámbito de la UIA fueron convidados al cóctel Jorge Brito (ADEBA) y Carlos Enrique Wagner (Cámara de la Construcción).

    Uno de los concurrentes afirmó que «se trató de una cena de camaradería, pero fue imposible soslayar el tema de la Ronda de Doha; les dijimos -muy amablemente, desde ya- que el gobierno brasileño no habría dado ese paso sin consultarlo con su empresariado». El confidente se refería, claro, a la posición asumida por Luiz Inácio Lula da Silva de intentar formar un bloque comercial por afuera del Mercosur, y que no prosperó justamente por el fracaso de la Ronda.

    Otro de los convidados a la comida admitió que «no se prevén grandes negocios ni transacciones en este viaje: se armó un poco de apuro tras conocerse que Lula venía al país; el hecho de que vengan 300 empresarios brasileños es más un hecho político, un apoyo a Lula del empresariado, que un hecho económico. ¿Qué puede hacerse en una tarde de simposio, más que discursos de mayor o menor profundidad? No esperamos que haya compras o ventas de empresas, ni tampoco acuerdos comerciales. Pero si se producen, mejor...»

    El empresario se refería al encuentro que se hará en la sede de la Cancillería y que durará toda la tarde de hoy , tras lo cual los brasileños abordarán sus aviones -en su gran mayoría jets privados- y retornarán a su país. Ninguno, desde ya, se quedará a esperar a Hugo Chávez.

    S.D.

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