Cambia el ángulo de los disparos y el predominio de las fuerzas, pero -en resumen-el espíritu y los motores que mueven a los mercados son siempre los mismos: la codicia para intentar alguna nueva jugada, en procura de la ganancia generosa que proviene del riesgo. Y el temor, que coloca el freno y la marcha en reversa, al menor atisbo de dudas o sombras que se menean. El viernes tocaron clarines triunfales, con casi 3,5% de nuevo repunte. Esto completó alguna trilogía de reivindicación y recuperación de territorio, pero sin dejar plantada ninguna bandera con mástil firme. Los lunes, como el que hoy se enfrenta, han resultado obstáculos serios en todo el mundo bursátil, últimamente. En el recinto porteño se soportaron caídas a plomo, que después hubo que tratar de remontar en las semanas. Lo de ahora, puesto un lunes entre dos feriados y con buena parte de la «craneoteca» financiera habiendo hecho el empalme para tomar cuatro días, resultará rueda atípica.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dónde llegará el monto de órdenes en una rueda que casi suena a «medio feriado» puede ser la pregunta para darle algún atractivo a tan apelmazada jornada. El mercado se despidió el viernes con las recortadas cifras que están siendo norma y con apenas $ 43 millones para acciones en una levantada en precios de 3,5 por ciento por obra de oferta que dio otro respiro. Hoy puede ser día de tregua o para intentar sacar más luz, si bien con escaso respaldo.
Dejá tu comentario