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22 de abril 2008 - 00:00

Comenzó la campaña de demonización

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Sobrevuela, aunque se lo niegueen la Casa de Gobierno, el fantasma del padre de Axel, que levantó al país en abril de 2004. Alfredo de Angeli, el productor que ayer advirtió que los chacareros acopian armas para reaccionar en eventuales enfrentamientos, obsesiona a la Casa Rosada como en su momento Juan Carlos Blumberg.

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Inagotable, el dirigente entrerriano transita el país, de punta a punta, encabeza asambleas; vive en la trinchera. Repite a quien lo oiga sus críticas feroces al gobierno y logra lo que otros dirigentes rurales no: una adhesión casi mística entre los productores. Ha reunido desde que estalló la crisis del campo a mucha más gente que la que soñó el gobierno juntar en plazas.

Por esa razón, remite a Blumberg a pesar de que el contexto es bien diferente. El fallido candidatoa gobernador surgió luegode una tragedia y sin contar, en su pasado, con experiencia política o social. De Angeli, en cambio, combatió a Botnia y milita en la Federación Agraria. Su alerta sobre chacareros armados derivó en un pedido de investigación del fiscal Guillermo Marijuán (ver nota aparte) y en una reacción coral del oficialismo: la ronda la inició el ministro del Interior, Florencio Randazzo; se sumaron dirigentes como Edgardo Depetri y Juan Cabandié.

  • Problemas

  • «Junta lo mejor de cada barrio», decían, ayer, en Casa Rosada sobre el poder de convocatoria del dirigente que se puso al frente del piquete de la Ruta 14 y desafió, incluso, a los camioneros encabezados por Pablo Moyano, que quisieron despejar el camino.

    «Se fue de boca», arriesgan frente a la advertencia de De Angeli de que los productores «acopian armas» para responder a eventuales ataques. Y agregan, sibilos o entendidos en los devaneos legales: «Va a tener problemas muy serios en la Justicia».

    Lo radiografían de arriba abajo y sólo pudieron, al menos por ahora, detectar una supuesta vinculación, comercial y lejana, con el empresario fallecido Alfredo Yabrán. « Trabajó en sus campos, arrendando», aseguran, sin demasiadas precisiones, en Balcarce 50. Lo han mandado a « caminar» (seguir) por parte de todos los servicios del Estado para armarle una carpeta.

    Y, no sin intriga, dicen: «Es un misterio quién lo banca y qué busca». Dato recurrente en el planeta Kirchner: ávidos de conspiraciones y complots golpistas, quieren encontrar detrás del entrerriano una «mano negra». El radar oficial todavía no la detectó. Podrían recordar que es un productor agropecuario, actividad todavía rentable.

  • Espejos

    Como el padre de Axel, que apareció en la escena pública en abril de 2004 tras el conmocionante secuestro y asesinato de su hijo, De Angeli genera una mezcla de pánico y furia entre los funcionarios del gobierno. No pueden, y eso les molesta, «contenerlo» como hicieron con Blumberg.

    El modo menos sutil de demonizarlo consiste en atribuirles a todos sus movimientos intencionalidad política. Por un lado, atizan una interna en la FAA contra Eduardo Buzzi; por otro, pronostican que en poco tiempo, De Angeli se convertirá en candidato a algo.

    Por lo pronto, no lograron quebrar el frente interno de la Federación Agraria que alguna vez formó parte de universo K: Buzzi ratificó las declaraciones de De Angeli sobre los piquetes armados, aunque lo atribuyó a que «hay mucha inseguridad».

    «Se pretende generar más humo. Si no viene del Delta, proviene de los tribunales», dijo el titular de la FAA.
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