La posibilidad de cerrar un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) se definirá mañana, cuando este bloque envíe a los gobiernos de la Argentina y Brasil su oferta de productos que estaría en condiciones de negociar. Ese mismo día, se supone que en conjunto, los ministerios de Relaciones Exteriores de los dos países harán pública la posición final sobre si se acepta el listado de la UE, y se sabrá si es posible cerrar un acuerdo antes del 31 de octubre.
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Sobre el resultado final de las negociaciones ayer surgieron algunos síntomas positivos, ya que la oferta que el viernes pasado envió el Mercosur a la UE fue calificada de «ambiciosa» por ese bloque, en lo que representa la prime-ra definición positiva de los europeos en meses. El canciller brasileño, Celso Amorim, dijo ayer que se espera llegar a un acuerdo, pero que un eventual atraso no significa «tragedia alguna», pues si bien «tenemos todo el interés en cerrar el acuerdo ahora, evidentemente, como en toda negociación, se sabe que no puede hacer las cosas de tal modo de estar cambiando siempre de parámetro».
Desde la Argentina, el negociador Eduardo Sigal aseguró que ahora «las cartas están sobre la mesa de la UE» y que es este bloque el que debe definir «si realmente quiere una apertura comercial».
Según comunicaciones cruzadas de ayer entre las cancillerías de la Argentina y de Brasil, la duda dentro del Mercosur es el verdadero poder que tiene el comisario de ese bloque, Pascal Lamy, el principal negociador del potencial acuerdo, al incluir sectores agrícolas en la oferta para reducir aranceles a los productos importados desde el Mercosur. El problema para Lamy es que el 31 de octubre debe dejar su cargo al británico Peter Mandelson, y su margen de maniobra quedará limitado.
• Condicionamiento
El Mercosur había presentado el viernes su oferta, que podría ser mejorada si el listado que llegará mañana desde la UE es «apetitoso», tal como manifestó Amorim. Según el diplomático, «nuestra oferta está condicionada a lo que ellos mismos van a ofrecer».
El principal reclamo del Mercosur en la última etapa de las negociaciones con la UE ha sido una mayor liberalización del comercio agrícola, en particular la reducción de los subsidios que reciben los productores europeos.
En tanto, desde la UE se reconoció ayer oficialmente que hay un retraso de parte de este bloque, ya que necesitan «un poco de tiempo para acabar las cosas» al decir de la vocera europea para el comercio, Arantza González. Para la española, en estos días «estamos discutiendo con nuestros estados miembros la finalización de una oferta completada por la Unión Europea, que igualaría el nivel de ambición visto en la oferta del Mercosur».
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